Punto y seguido

28 datos sobre el voto musulmán en las elecciones de Estados Unidos

Una joven musulmana con una bandera de Estados Unidos (REUTERS/Rebecca Cook)

1. De los cerca de 3,5 millones de habitantes de Estados Unidos que se declaran musulmanes (1% de la población), 1,5 son ciudadanos y pueden votar e incluso ser determinantes en el destino del país por su concentración en los estados claves como Pensilvania, Wisconsin, Florida, Michigan o Iowa. Éste último es el hogar de la Mezquita Madre, levantada en 1934 por los árabes-musulmanes libaneses y sirios. Ahora hay cerca de 2.000 templos del islam por todo el país, representando la influencia y el poder de los estados extranjeros que los patrocinan. Los líderes de la "comunidad" (término que sirve para tapar las diferencias de clase), cuyo interés es aumentar su propio poder e influencia, fuerzan a los musulmanes a actuar antes como un grupo religioso que como ciudadanos con diferentes intereses. Hussam Ayloush, director ejecutivo del Consejo de Relaciones Americanas-Islámicas (CAIR), cuenta que en las elecciones del año 2000 pidió una audiencia tanto al candidato republicano George Bush como al demócrata Al Gore para discutir si los musulmanes (¿banqueros o trabajadores?) serían incluidos en las administraciones de los candidatos. Ayloush afirma que mientras Bush les recibió, Al Gore les ignoró: cerca del 80% de los votantes musulmanes votaron al candidato republicano, afirma.

2. La posibilidad de que Trump sea expulsado de la Casa Blanca es tal que, en Michigan, -donde hubo un aumento de 19 puntos en la participación de votantes musulmanes entre las elecciones de 2014 y 2018, según Emgage-, el 4 de octubre el FBI abortó el plan de un grupo fascista para secuestrar a la gobernadora demócrata Gretchen Whitmer, quizás matarla y tomar el poder en el Capitolio: ¿Querían cumplir la consigna de Trump de "¡Liberad Michigan!" lanzada la primavera pasada? La prensa de masa no les llamó "terroristas", obviamente. El Southern Poverty Law Center afirma que en 2009 había más de 500 grupos de este perfil en todo Estados Unidos, 47 de ellos sólo en Michigan, donde hoy numerosos musulmanes ocupan cargos en todos los niveles de la administración.

Algunas curiosidades

3. El perfil del musulmán estadounidense, al contrario que en muchos países europeos, no es el de la persona ubicada en la parte más inferior de la pirámide social (ésta la constituyen los hispanos), justamente porque Estados Unidos no tiene frontera con los países musulmanes: los pobres no pueden pagar un billete de avión. Son pequeños comerciantes, médicos, ingenieros, etcétera. La aporofobia se manifiesta en la hispanofobia.

4. Según el Instituto de Política Social de Estados Unidos, la musulmana es la única comunidad religiosa sin una raza mayoritaria (ya saben, en Estados Unidos hay una obsesión por dividir a la población por su color de piel y además llamarles "razas"). Los musulmanes de Estados Unidos proviene de 80 países diferentes. El 25% son afroamericanos, el 24% "blancos"; el 18% proviene de Asia oriental, el 18% de países árabes (¡con una amplia gama de color de pieles!), y el resto son subsaharianos, hispanos y europeos.

5. Un número considerable de afroamericanos se convirtió a la religión de Mahoma a mediados del siglo pasado como una reacción al supremacismo blanco-cristiano. Malcolm X y el boxeador Cassius Clay, Mohamad Ali han sido sus rostros más conocidos.

6. Su participación electoral es baja: solo el 63% de sus jóvenes está registrado para votar, en comparación con el 85% de todos los jóvenes.

7. Durante la última década, el porcentaje de los votantes republicanos musulmanes ha sido estable (13%), mientras que el voto a los demócratas ha crecido y en 2018 se situó en 64%.

8. Los musulmanes nacidos en Estados Unidos son votantes demócratas, mientras que los inmigrantes, -conservadores y de clases media y alta-, se inclinan más hacía los republicanos, afirma Zahid Bukhari, director ejecutivo del Centro para el islam y las Políticas Públicas. Situación que cambió tras el gobierno de George Bush.

9. Más que cualquier otro grupo religioso, los musulmanes denuncian la discriminación por fe en los aeropuertos, en la atención sanitaria y en las entrevistas de trabajo.

10. El 55% son sunitas, el 16% chiitas, principalmente de Pakistán, y se encuentran en Dearborn (Michigan). Los iraníes, cerca de un millón y en su mayoría exiliados de la teocracia chiita, han convertido a Los Angeles en Teherangles no se consideran parte de este segmento, y miles de ellos se han convertido en la religión preislámica de Irán: el zoroastrismo. Suelen reunirse, no en las mezquitas, sino en organizaciones civiles y culturales. Es un grupo relativamente acomodado y con bastante éxito en Estados Unidos, aunque están sufriendo las sanciones impuestas por Trump a Irán: se les ha cancelado la cuenta bancaria, imposibilitando que puedan alquilar una vivienda o estudiar, e incluso si viajan a su país al regresar a Estados Unidos son arrestados en el aeropuerto por la Orden Ejecutiva 13769 de Protección de la Nación contra la Entrada de Terroristas Extranjeros en Estados Unidos impulsada por Trump, que incluye a siete países musulmanes (¡Pero no está Arabia Saudí!).

11. En su voto real influyen, por orden de prioridades: la economía, los derechos civiles, la seguridad nacional (las leyes antiterroristas que les persiguen como colectivo), las políticas de salud, inmigración, educación, y también la política exterior del candidato debido a los lazos personales y religiosos que mantienen con las áreas en guerra. .

12. Es un voto líquido, no militante. Al contrario de la mayoría de los judíos estadounidenses, por ejemplo, que a pesar de las políticas proisraelíes de Trump y del Partido Republicano, sigue siendo demócratas.

13. Los musulmanes jóvenes de origen inmigrante están abiertos a las propuestas de la derecha liberal como la compatibilidad entre creer en Dios y cometer el adulterio o beber una copa, aceptar cada vez más la homosexualidad o el movimiento Black Lives Matter, aunque no tanto en la igualdad de la mujer: su país de acogida no es precisamente una referencia del feminismo. Muslims for Progressive Values (MPV) intenta ofrecer una versión liberal y progresista del islam, aunque debería proponer la desaparición de las instituciones religiosas en favor de una espiritualidad sin intermediarios que siempre son mercaderes, y a menudo embusteras.

Votaron a Bush y a Sanders

La historia de los cambios que ha sufrido el voto musulmán demuestra dos verdades: que el voto de la clase media es cambiante, y que la conciencia de los derechos no es innata, es en realidad un proceso de aprendizaje.

14. En la década de 1990, el voto musulmán se divide casi por igual entre el Partido Republicano (los inmigrantes) y el Demócrata (los afros).

15. De cara a las elecciones de 2000, George W. Bush, hizo una fuerte campaña entre los musulmanes, quienes compartían los valores conservadores sobre la familia y ganar dinero. Visitó una mezquita y denunció la persecución a los musulmanes en Estados Unidos: "La gente está detenida, y tenemos que hacer algo al respecto", dijo. Según las encuestas de Zogby Analytics, consiguió el 42% de sus votos, (y de forma mayoritaria en Florida), frente al 31% que optaron por Al Gore, quien les ignoró durante la campaña.

16. Los atentados del 11 de septiembre rompen la alianza de los musulmanes con el partido conservador. La supuesta Guerra contra el terror, dirigida a dominar a los países estratégicos que sólo por casualidad también son musulmanes, la aprobación de La Ley Patriota, la deriva del Partido Republicano hacia un discurso antimusulmán (que no antiislámico), el giro abierto hacia Israel, los escándalos por las torturas de la CIA a los presos musulmanes en Abu Ghraib y Guantánamo fueron parte de los motivos. A pesar de los discursos de Bush centrados en que "El Islam es paz", y pese a distinguir a los yihadistas de los musulmanes, éstos quizás se dieron cuenta de las diferencias que hay entre ser el candidato y ser el presidente en el caso de los políticos sin escrúpulos.

17. En 2004, las encuestas otorgaban el 75% del voto musulmán al demócrata John Kerry y sólo el 7% a Bush. Los ataques incitados por los republicanos a las libertades civiles empujaron a los musulmanes más conservadores hacia el Partido Demócrata.

18. En 2008, la candidatura de Barak Obama, de padre musulmán laico, despierta un enorme entusiasmo: consigue el 89% del voto musulmán. Sin embargo, un Obama acusado de ser "negro y musulmán en secreto", se convirtió en un presidente vulnerable y no hizo nada para acabar ni con el racismo institucional ni por la igualdad entre los credos. No acudió a una mezquita hasta el final de su segundo mandato en febrero de 2016, cuando ya no tenía nada que perder. Eso sí, fue el primer presidente de Estados Unidos en hacerlo. Con aquella visita a la mezquita, Obama tenía dos objetivos: 1) tranquilizar a los estadounidenses de que los musulmanes compatriotas no son terroristas, y 2) invitar a los fieles de Alá a ocupar su espacio en la nación.

19. Obama fue una decepción en mayúsculas. Su relación con el islamismo fue compleja: hizo su primer discurso en la universidad ultraderechista de Al Azhar de Egipto en vez de una secular, con el objetivo de mantener a la religión como una herramienta política; abortó la Primavera Egipcia entregándola a los Hermanos Musulmanes; su Gobierno creó al monstruo del Estado Islámico; no puso fin a las guerras contra palestinos, Iraq, Afganistán, Pakistán (donde utilizó masivamente los drones, y perdió el país en favor de China), sino que destruyó Siria, Libia y Yemen, y mantuvo abierto Guantánamo, con todos sus presos musulmanes. La guinda la puso con la pantomima de asesinar al fantasma de Bin Laden. En su segunda campaña electoral, miles de sus fans musulmanes le negaron sus votos.

20. "Todos los seres humanos son iguales y dignos de una vida digna", fue la mágica fórmula del senador socialista del Partido Demócrata Bernie Sanders en 2016 para incluir a los marginados y los trabajadores de Estados Unidos en el debate político. Su adversaria era la candidata del establishment Hilary Clinton. En Dearborn, donde cerca del 60% de los residentes son de origen árabe, Sanders derrotó a Clinton en las primarias. El político judío que apoya la causa palestina y se opone a las guerras y a las discriminaciones de todo tipo contó con inmigrantes en la organización de su campaña, y consiguió que Ilhan Omar, una mujer somalí y musulmana entrase en el Congreso. Dos años después, habrá una segunda: Rashida Tlaib hija de inmigrantes palestinos nacida en Detroit.

21. Ya hay un activismo no islamista de personas musulmanas: se unieron para donar 30.000 botellas de agua y otros productos necesarios a personas en Flint, Michigan, después de su crisis de contaminación. Ahora, además de comerciantes, médicos, ingenieros, y religiosos, también hay periodistas, abogados y legisladores procedentes de familias de credo islámico.

Laicismo y religión en EEUU

22. "Al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios", fue el lema de los fundadores de Estados Unidos, por lo que:

1) El laicismo de Estados Unidos no está basado en la separación entre el Estado y la religión, sino en el "respeto a la libertad de la conciencia" sus ritos y celebraciones.

2) El hecho de que ninguna religión tenga carácter estatal, y por tanto, no reciba subvenciones les obliga a utilizar los mecanismos del mercado para funcionar, financiarse y conseguir más adeptos.

3) Debido a que el estado en Estados Unidos no sea de "bienestar", las organizaciones religiosas ofrecen algo de asistencia social a sus feligreses, proporcionándoles alimentos, becas para estudios o atención médica, por ejemplo. Este hecho sucede también en países como Egipto donde la organización islamista-sunnita de la Hermandad Musulmana (1928) ha utilizado la misma estrategia para ampliar su esfera del poder entre los "desheredados": es el intermediario entre los ricos y los pobres, permitiendo a los primeros no solo "lavar sus pecados" sino también mantener a los segundos bajo el control, desactivando su instinto de rebelarse.

Estados Unidos es el país más religioso de Occidente. El 93% de los estadounidenses creen en Dios, frente a un 50% de los suecos o el 60% de españoles (la mayoría de sus jóvenes se declara no creyente); en su mayoría asisten a algún templo de forma regular, afirma el Centro de Investigaciones Pew (2019) .

¿Trump o Biden, o ninguno?

23. En 2016, a pie de urna, casi un tercio de los musulmanes blancos afirmaron haber votado a Trump, en comparación con el 8% de los musulmanes negros y árabes y el 6% de los musulmanes asiáticos.

24. Una vez Trump en la Casa Blanca, su musulmanofobia, al igual que el desprecio por los negros y los inmigrantes pobres, alcanzó un nivel sin precedentes; llegó a proponer un registro especial para identificar a los musulmanes estadounidenses. Durante su mandato los musulmanes y los judíos han sido objeto de delitos de odio, según el Centro para el Estudio del Odio y el Extremismo (CSHE).

25. Casi la mitad de los musulmanes afirman tener miedo ante el crecimiento de grupos neonazis, supremacistas blancos o el Ku Klux Klan. Tienen miedo a enviar a sus hijos al colegio, ir a pasear, o acudir a una mezquita.

26. Hoy, el efecto Trump ha producido una gran brecha entre la comunidad musulmana y el Partido Republicano. La crisis económica y de salud pública, que ha enviado millones de personas a la miseria absoluta, y la incapacidad del presidente para gestionar las catástrofes climáticas que arrancan sus casas de cuajo, arrebata el voto de estos sectores al presidente. Como reacción, su equipo ha lanzado la campaña Voces musulmanas para Trump. Tras presumir de haber establecido "la paz" en Oriente Próximo (¡A través de una solución final para los palestinos!) con el reconocimiento a varios regímenes islámicos a Israel a cambio de nada, promete que su reelección garantizará "la protección de las libertades religiosas, la prosperidad económica y las oportunidades educativas para los musulmanes en Estados Unidos".

26. Joe Biden no es Bernie Sanders ni tiene su popularidad. El líder socialista abandonó la campaña en favor de la unidad para derrotar a Trump (¿Musulmanes de Estados Unidos contra Trump?) Ahora, el mayor peligro para el Partido Demócrata es que este sector deje de participar en masa en las elecciones.

27. Biden ha designado a Faiz Shakir, un pakistaní estadounidense como su director de campaña Muslims for Biden Voter Mobilization Strategy y tiene una página dedicada a su "agenda para las comunidades musulmanas estadounidenses". Promete rescindir la prohibición de viajar a los musulmanes el "día uno" de su mandato y levantar las sanciones contra Irán, aunque deja a los republicanos pedir la prohibición de la Sharia.

28. Queremos influir en el proceso y que se nos trate como un ciudadano, no con tolerancia afirman los musulmanes, conscientes de que, en la delicada situación electoral de Trump, el valor de cada uno de sus votos ha aumentado. La campaña #MyMuslimVote les anima a utilizar su derecho, mientras exigen:

- Que "la lista de vigilancia", la base de datos de detección de terroristas, creada por G. Bush, y reforzada por Trump deje de incluir a los musulmanes por serlo.

- Que un musulmán sea designado para un puesto de alto rango en la próxima administración.

No es mucho: no cambiará el sistema.