Punto y seguido

Sahara Occidental y los intereses de Rusia y China en el Magreb

"Nuestros competidores estratégicos, China y Rusia, continúan intimidando a sus vecinos y extendiendo su influencia autoritaria por todo el mundo, incluido este continente", advirtió el secretario de Defensa de Estados Unidos Mark Esper cuando visitaba Túnez, Argel y Rabat, semanas antes de que Donald Trump regalara al rey de Marruecos, la soberanía sobre Sahara Occidental, violando así las resoluciones de la ONU.

Después de contener las Primaveras de Egipto y de Túnez en 2011, utilizando a la organización de extrema derecha sunnita la Hermandad Musulmana, y demoler después Libia y convertirla en un Estado fallido, Washington regresa al Norte de África para seguir adaptándola a sus propios intereses. Tanto China como Rusia han tachado aquellos rebeliones populares en Egipto y Túnez, que apuntaban a las carcomidas dictaduras capitalistas, como maniobras desestabilizadoras de Barak Obama en la región, pero ninguna vetó la propuesta de Estados Unidos en el Consejo de Seguridad para intervenir en Libia cuya primavera sí era falsa. ¿Cómo explican, entonces, que Washington cambiara su política respecto a la revolución egipcia varias veces hasta apartar a Mubarak del poder? ¿Por qué creen que la lucha de las clases trabajadoras contra las injusticias y el despotismo ha dejado de existir?

La oferta de Trump a Rabat, a cambio de que Mohamed VI reconociera al Estado de Israel, es otra forma de injerencia en los asuntos de la región, y puede provocar hasta una guerra entre Marruecos y Argelia, el principal defensor de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), establecida por el Frente Polisario, el representante de este pueblo, que se prepara para regresar a la lucha armada. Estados Unidos y Jordania han anunciado que pronto abrirán consulados en estos territorios.

Sin embargo, un cambio de tal envergadura en el mapa política de esta estratégica zona involucrará a China y Rusia, ambos miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU con derecho a veto.

La posición de China

A diferencia de Estados Unidos y la OTAN, que han sembrado África de bases militares y recurren a amenazas, chantajes, sanciones y ataques militares para avanzar su agenda, China usa el poder blando para ganar influencia. La "diplomacia de asociación" junto con la creencia de que las relaciones entre los estados no tienen por que ser un juego de suma cero, son los dos pilares de su política para el continente: en el primer Foro para la Cooperación China-África (2000) participaron 44 países africanos que ven a China (potencia sin expediente colonizador) como una sólida alternativa a Estados Unidos y Europa, quienes les miran como meros exportadores de emigrantes y el terrorismo.

El espectacular crecimiento económico de China no hubiera sido posible sin la "salida al exterior" de sus compañías públicas y privadas, que en esta región siguen dos fórmulas:

a) Crear Asociaciones Estratégicas (AE), basadas en objetivos concretos y cortoplacistas, como con Marruecos.

b) Crear Asociaciones Estratégicas Integrales (AEI), mediante tratados y contratos interestatales que engloban todos los sectores económicos, militares y culturales, como con Argelia y Egipto

Entre los días 19 al 28 de noviembre de 2020, alrededor de 1.000 empresas chinas exhibieron sus productos y servicios en una exposición digital para el Oriente Medio y África del Norte (OMNA) con el fin de ampliar estas relaciones. La propia plataforma digital que utilizó fue una muestra del poderío tecnológico de la superpotencia.

A) China y Marruecos

La visita de Mohammed VI a Pekín en 2016 y la formación de una "asociación estratégica", centrada en el comercio y el desarrollo de infraestructuras, fue decisiva en el desarrollo de las relaciones bilaterales, y eso a pesar de la existencia de medidas proteccionistas marroquíes, o el escaso nivel de capital humano del país africano. Aun así, China ha conseguido:

- Incluir a Marruecos, y sobre todo sus puertos, en la Iniciativa de la Ruta de la Seda (IRS).

- Aumentar el comercio total entre ambos países de 4.000 millones de dólares en 2016 a 5.300 millones en 2018.

- Construir carreteras, viviendas, además de una zona industrial de alta tecnología con el nombre de Mohammed VI Tánger Tech City cuyo valor asciende a 10.000 millones de dólares. Lo que ya es el mayor proyecto de inversión china en el Norte de África creará 100.000 empleos, y podrá convertirse en una pesadilla para la industria española.

- Financiar los proyectos Noor (Luz en árabe), el mayor complejo mundial de energía solar en desierto de Marruecos.

- Obtener los derechos de exploración petrolera en el Sahara Occidental ocupado por la empresa China Great UnitedPetroleum, de forma ilegal, puesto que, según la resolución de la ONU, Rabat no puede explotar y comercializar los recursos naturales de Sahara Occidental al no pertenecer a su territorio ni siendo él una potencia administradora.

- Vender el sistema de cohetes AR2, capaz de lanzar 72 cohetes en 30 segundos, siendo una de las armas más modernas del ejército marroquí.

- Comprar miles de burros de Marruecos. Diferentes partes del cuerpo de estos pobres animales son utilizadas en la medicina tradicional china.

No hay duda de que una creciente participación del país asiático en la economía marroquí conllevará cambios geopolíticas. Rabat es consciente de que Polisario nunca ha recibido el apoyo de la República Popular China, y aunque Pekín respalda las resoluciones de la ONU respecto al conflicto para hallar una solución mutuamente aceptable mediante un referéndum, es obvio que las relaciones entre los Estados son dinámicas: ¿Se inclinará el presidente Xi a favor de la "autonomía" propuesta por Rabat a los saharauis abandonando la idea de un referéndum para determinar el destino de estos territorios?

B) China y Argelia

Mao Zedong fue el primer mandatario no árabe en reconocer la independencia de Argelia en 1958. Hoy cerca de 50.000 ciudadanos chinos viven y trabajan de argel, donde existe un verdadero Chinatown. Las importaciones de productos de este país desde Argelia alcanzan el valor de 7.850 millones de dólares (2018). Otras actividades chinas han sido:

- Donar 40 millones de dólares para construir viviendas en el barrio de Fayat de Argel.

- Construir un puerto en la zona de Al Hamdania, que competirá con el puerto marroquí de Tánger Med, desarrollado por la multinacional con sede en Dinamarca Maersk.

- Edificar un nueva terminal en el aeropuerto en Argel, una sala de ópera, un Hotel Sheraton, y también la mezquita más grande de áfrica con un coste de mil millones de dólares y un aforo para 100.000 fieles.

- Abrir Centros Culturales Chinos e Institutos Confucio, en el marco de la política "De pueblo a pueblo".

Y como cortesía, ha regalado un hospital para atender a los enfermos de la covid-19.

El aumento del papel y de los intereses de China en la región, además de proyectar su modelo político, le forzará a involucrarse en la resolución de las disputas y conflictos existentes y los que surjan.

En la cuestión de Sahara Occidental, Pekín no solo tendrá que valorar sus relaciones comerciales con Argelia y Marruecos sino también con los países árabes del Golfo Pérsico, que se oponen a la independencia de esta región y son proveedores del 43% de sus importaciones de petróleo. Además, Rabat no se expresa sobre la situación de los musulmanes uigures, que tanto "preocupa" a Estados Unidos, y prefiere que China haga lo mismo respecto a los saharauis.

La posición de la Federación Rusa

La política exterior de Kremlin, bajo la influencia de la doctrina neoeurasianismo –de sacar provecho de su privilegiada ubicación geográfica–, no busca como China una hegemonía económica, sino recuperar el estatus de superpotencia de la era soviética. En este país la política exterior, a pesar del cambio en el sistema político, sigue reproduciendo la identidad nacional. Las políticas del presidente Putin en general se basan en acuerdos bilaterales, son cortoplacistas, carecen de una diseñada estrategia y también de coherencia: sorprende, por ejemplo, que el viceministro de Relaciones Exteriores de Rusia Mijaíl Bogdanov afirme que "es positivo que los países árabes estén construyendo puentes con Israel", a pesar de que el aumento de la presencia de este país en la región no significará más que guerras y destrucción para sus naciones. ¿No es Israel uno de los patrocinadores del Estado Islámico en Siria? ¿No tendió una trampa a Estados Unidos para que invadiera Irak, tal como confesó John Kerry?

En el Norte de África, esta política rusa, que pretende posicionarse sin desafiar a Estados Unidos y Europa, persigue dos objetivos principales:

- Aumentar la presencia y visibilidad d Rusia para obtener influencia a través del negocio de armas, de gas y de centrales nucleares de uso civil.

- Acceder al Mediterráneo. A Rusia le preocupan: a) la expansión incesante de la OTAN, que tras desmantelar el Estado libio e instalar numerosas bases en Siria, ha conseguido otanizar casi todo el Mediterráneo, y b) la estrategia de misiles de Estados Unidos, como el despliegue del sistema AEGIS desde España.

A) Rusia y Marruecos:

En 2016 Mohammed VI visitó Rusia para iniciar un "acercamiento estratégico". A partir de esta fecha Marruecos será el tercer socio comercial de Rusia en África tras Egipto y Argelia. Entre los negocios de Rusia con el reino alauí destacan:

- La construcción de un complejo petroquímico en el puerto mediterráneo de Nador por el valor de 2.000 millones de euros.

- La importación del fosfato extraído (de forma ilegal) de Sahara Occidental y productos agrícolas, después de perder el de Ucrania.

-El tanteo de vender armas. En 2017, el reino marroquí que, a pesar de estar inclinada hacia oeste, sigue siendo miembro de los Países No Alineados, anunció su intención de comprar el sistema S-400 ruso, artefacto que puede controlar hasta 160 misiles, derribar 80 objetivos simultáneamente y alcanzar 400 kilómetros. ¿Contra quién soñaba utilizarlo? No tuvo que buscar respuestas, ya que conocía la Ley de Contrarrestar a los Adversarios de Estados Unidos mediante Sanciones (CAATSA), que impone sanciones a los países que tratan con Irán, Rusia y Corea del Norte. ¿Quiso entonces Marruecos mandar un mensaje a Washington? El rey Mohamed VI, anclado en el campo de Occidente, intenta diversificar las relaciones económicas y militares del país. No hace mucho que los mandatarios de Irak y de Libia, a pesar de sus vínculos con Occidente, fueron derribados del poder y asesinados por orden de Washington: "Cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar".

B) Rusia y Argelia

El viejo aliado de Moscú es el principal receptor de armas rusas en la región. Las últimas, cazas Su-30, Su-34, helicópteros de ataque Mi-28, vehículos de combate y dos submarinos.

Moscú ha sido testigo del deshielo en las relaciones entre el país más grande del norte de África y Estados Unidos en 2004 cuando la administración Bush designó a Argelia como beneficiario del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP), y realizó importantes inversiones en telecomunicaciones, la banca, las industrias del petróleo, gas y la desalinización, además de la biotecnología. Además, ahora que ha finalizado la era Bouteflika, Washington puede canalizar la actual crisis política argelina y arrastrar el país hacia su órbita. Datos que invitan a Kremlin a que, sin distanciarse de Argel, se acerque a Rabat.

Los días 23 y 24 de octubre de 2019, Vladimir Putin presidió la primera cumbre Rusia-África con asistencia de 54 países del continente. La RASD, –reconocida por 82 países, miembross de la Unión Africana y que ostenta una de las vicepresidencias de la Unión–, no había sido invitada. La explicación rusa fue la misma que utiliza China: se invita sólo a los Estados miembros de la ONU y la RASD no lo es.

En la era soviética, Moscú respaldaba la postura de Argelia en el conflicto del Sáhara Occidental, y sin darle mayor importancia para involucrarse, lo consideraba un asunto a resolver entre los Estados árabes. A pesar de la propaganda de Rabat, que acusaba al Polisario estar "a sueldo de Kremlin", la URSS, que defendía con entusiasmo los movimientos de liberación nacional de Angola o Congo, no reconoció al Frente Polisario, ni que el Sáhara occidental fuese un país ocupado por una potencia extranjera.

En 1980 el rey Hassan II anunció estar "en guerra" con la Unión Soviética por suministrar misiles a Frente Polisario, a sabiendas que los tanques de fabricación soviética y misiles SAM-6 le eran enviados, quizás, por Libia.

Rusia apoya el proceso político liderado por la ONU, que aún no ha realizado el prometido referéndum ni hay indicios de que quiera hacerlo. Es posible, incluso, que Rusia vincule su posición respecto al Sahara Occidental con la de los países árabes y Occidente en el "expediente sirio y el gobierno de Bashar al Asad": Quid pro quo.

A los saharauis les puede pasar lo mismo que a los palestinos: recibir mucha solidaridad verbal y alguna limosna para lavar la conciencia atormentada de la humanidad, y nada más.