Punto y seguido

Los "otros" motivos de Erdogan para oponerse a la ampliación de la OTAN e invadir Siria

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez (i) y el presidente de la República de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (d), posan tras la firma de acuerdos, en el Palacio Presidencial de Ankara, a 17 de noviembre de 2021, en Ankara (Turquía).- EUROPA PRESS

En el análisis de la política de Ankara, además de los datos convencionales, también hay que tener en cuenta el 'trastorno de personalidad histriónico' (patología de querer ser siempre el centro de atención), que padece su presidente Tayyeb Erdogan, y la impresionante habilidad que tiene para sacar provecho de este mal.

El Sultán vuelve a desenfundar la oxidada espada otomana (cuando la trompeta ya sonó en 2015) en dos escenarios y, además, de forma simultánea:

- En Siria, declarando la guerra a este sufrido pueblo y a su gobierno (y, por ende, a Rusia e Irán)

- En Europa, pone condiciones a la ampliación nórdica de la OTAN.

Desde que las encuestas le dan como perdedor en las elecciones presidenciales del 2023 no es que se haya vuelto loco es que sabe lo hace: el recurso del "líder Loco" (Madman) se hizo famoso cuando Richard Nixon, con la intención de asustar a nada menos que a Ho Chí Minh, empezó a insinuar que si los vietnamitas no firmaban la paz, él, un hombre imprevisible, descontrolado y peligroso, apretaría el botón nuclear sin importarle las consecuencias. Para renovar un nuevo mandato, Erdogan necesita, desesperadamente, una victoria militar en Siria (que no llega) y otra policial contra los kurdos en Europa (que sí llega) para seguir presentándose como "Erdogan, el Imbatible".

Pero, él no es presidente de una superpotencia, por lo que a la extorsión tendrá que añadir algo de soborno.

Invasión a Siria y el mundo mudo

Nadie de la llamada "Comunidad Internacional", seudónimo de las potencias occidentales, ha disuadido, ni mucho menos castigado a Turquía por sus continuos bombarderos sobre Siria e Irak, bajo el pretexto de "eliminar a los terroristas" kurdos, recurso que convierte al agresor en víctima, mientras es secreto a voces que el presidente es uno de los patrocinadores de las diferentes filiales de AL Qaeda en Siria. Turquía ha agredido varias veces a este país con sus tanques y misiles, destrozando la vida de decenas de miles de personas, tiene ocupada la provincia de Idlib, y ahora planea volver a lanzar otra operación en el norte, con los siguientes objetivos:

- "Deshacerse" de los refugiados sirios (pobres entre los pobres, causa de la reaparición de la poliginia) que molestan a los aporófobos de las clases altas y medidas turcas.

- El que organizó la Primera Crisis de Refugiados Sirios, ahora pretende crear una "Zona de amortiguamiento" para que cientos de miles de refugiados sirios, que va a expulsar, "regresen a casa".

- Instalar a los refugiados árabes sirios en el norte, que hoy es de mayoría kurda, para cambiar su composición étnica.

- Tomar el control sobre la región siria rica en gas y en trigo.

- Impedir la ofensiva de Damasco a Idlib, dirigida a desalojar a los turcos y sus mercenarios "yihadistas", entreteniéndole en el norte.

- Mantener el control sobre el destino de Siria, ahora que los países árabes vuelven a admitir a Bashar al Asad en la familia (para alejarle de los iraníes y protegerle de los turcos); han prometido participar en la reconstrucción del país devastado

- Destruir las Unidades de Defensa del Pueblo, rama siria del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK).

- Correr una cortina de humo "nacionalista" sobre la grave situación económica del país.

- Provocar las críticas de otros estados, sobre todo los occidentales, para demostrar ante su base social que ellos odian a Turquía y a su líder por su independencia. No les dice que un país miembro de una alianza militar dirigida por EEUU, llamada OTAN no puede tener una política exterior soberana.

- Mejorar sus relaciones con Israel, que quiere una Siria tan destruida (¡con la ayuda del "Estado Islámico!) para que nunca levante la cabeza. La visita del presidente de Israel Isaac Herzog a Turquía en el mes de marzo, la primera de un dirigente israelí desde 2008, también abre la posibilidad de convertir al país euroasiático en la ruta de exportación del gas del Mediterráneo a Europa.

- Presionar a Rusia en Siria, para que Kremlin haga las paces con Ucrania en una cumbre histórica que llevase el nombre de "Acuerdo de Ankara, propiciado por el Gran Tayyeb Erdogan" por ejemplo, apuntándose una victoria. ¿Puede vender a Moscú su veto a la integración de los nórdicos a la OTAN a un buen precio?

Tanto Rusia como EEUU podrán mirar con satisfacción el hundimiento de una Turquía desbocada en el pantano sirio: ha gastado miles de millones de dólares en esta guerra, destrozando la precaria economía de la nación, sin conseguir nada a cambio.

La guerra de Ucrania ha permitido a Ankara fortalecer sus lazos deteriorados con Occidente. "¿Queréis que presione más a Rusia? Pues, dadme lo que os pido", exige Erdogan a la OTAN. Pero, la Alianza sabe que el mandatario turco tiene las manos más que atadas por los rusos: no sólo porque la economía turca ahora depende de las decisiones de Kremlin en materia de comercio, energía (barata), y turismo, sino también porque los eslavos pueden aumentar las pérdidas humanas y militares de Turquía en su nueva ronda de invasión a Siria

 La OTAN se ampliará

"Las demandas de Turquía serán atendidas", promete el Secretario de Estado de EEUU Antony Blinken. Que el presidente turco, en vez de pedir la cabeza de los kurdos en los sótanos de la OTAN y a través de la diplomacia a puerta cerrada, lo gritase a cuatro vientos, solo estaba dirigido al consumo interno. Llamar "nido del terrorismo" a Finlandia y Suecia por cumplir con las normas internacionales de asilo es un escupitajo hacia arriba: desvela la despiadada ideología de extremaderecha del líder turco. Además, falta a la verdad al decir que "las potencias extranjeras siempre han apoyado el separatismo kurdo". EEUU y sus aliados han respaldado la dura persecución de los gobiernos de Ankara contra la izquierda kurda. Cuando en 1998, el fundador de PKK, Abdullah Öcalan, fue expulsado de Siria, el gobierno italiano rechazó su solicitud de asilo y, mientras desesperado buscaba un lugar seguro, fue secuestrado en Kenia por los servicios de inteligencia turca el MIT, la CIA y el MOSSAD y entregado -con el brazo roto y la cara vendada por las palizas-, a la dictadura turca. Aun sigue encarcelado en la isla-prisión Imrali, en el mar de Mármara, cumpliendo cadena perpetua en un régimen de aislamiento absolutamente inhumano.

Ahora bien, es un logro de los ciudadanos europeos que sus gobiernos en el suelo propio (fuera, es otra cuestión), respeten más los derechos humanos de lo que se hace en las dictaduras, lo cual no significa que dichos estados apoyen la causa de los exiliados que acogen. Suecia, con 10 millones de habitantes, alberga a unos 100.000 kurdos de Turquía, Irán, Irak y Siria (Finlandia, alrededor de 15.000). A pesar de declarar "grupo terrorista" al PKK, al igual que el resto de los países europeos, los exiliados de este grupo étnico en Suecia pueden realizar actividades políticas, tienen su equipo de futbol que estuvo en la liga premier en 2017, y cuentan con seis diputados en el parlamento.

Lo que pide Ankara a la OTAN, además de ser valorada y respetada (sobre todo por el gobierno de Biden, que le ha ignorado totalmente), son concesiones simbólicas, aunque la prensa erdoganistas y europea las presente como "exigencias" del presidente-candidato:

- Que los políticos suecos dejen de reunirse con los líderes kurdos, como cuando la ministra de las Relaciones Exteriores, Ann Linde recibió a Elham Ahmad, representante de los kurdos sirios, o la primera ministra Magdalena Andersson a Amineh Kakabaveh, parlamentaria kurda de origen iraní, miembro de la guerrilla Komala (aliada de PKK), cuyo voto le permitió a Andresson ocupar este puesto. Lo que no ha impedido que, desde 2018, el gobierno sueco rechazara la renovación del permiso de residencia de varios activistas kurdos, revela Ridvan Altun, portavoz del Centro Democrático de la Sociedad Kurda. "Sabemos de al menos 57 casos de este tipo", dice Altun cuyo hermano se encuentra entre ellos, aunque Estocolmo se ha negado a extraditarlos a Turquía. En 1984, Suecia se convirtió en el primer país después de Turquía en designar al PKK como organización terrorista. Ahora bien, los países de la OTAN, conscientes de los motivos teatrales de Erdogan, podrán expulsar a algunos miembros del partido kurdo con las cámaras de las televisiones delante, también es posible que Erdogan adelante las elecciones, para aprovechar el revuelvo actual, y en caso de ganar, votar en favor de la entrada de los estados candidatos a la Alianza militar.

- Que EEUU desbloquee la venta de los aviones F-35 por la compra del sistema de defensa antimisiles S-400. ¿Qué más quiere la industria militar que ganar miles de millones por sus productos a un buen cliente tan aficionado a lanzar guerras?

- A pesar de que Biden ha descrito a los kurdos sirios como "valientes" y prometió seguir ayudándoles, ellos deben ser muy ingenuos en creérselo. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) anuncian unirse al gobierno de Damasco para enfrentarse a los turcos, enviando así un mensaje a Biden: que cambiarán de banda si no controla a su socio: Bashar Al Asad estudia ofrecerles una de las modalidades de autogobierno. Pero, Washington no perderá nada si ahora le deja a Turquía ocupar el Kurdistán sirio, para más adelante exigir su retirada.

Erdogan hará lo inimaginable para mantenerse en el poder hasta el fin de sus días: ha considerado que aplastar a los kurdos da votos, ignorando que para el electorado turco la principal preocupación es la situación económica, que no la OTAN o las tierras sirias: ni Dios ni más militarismo y guerra podrán poner fin a la crisis estructural del capitalismo.

Las fuerzas progresistas de Turquía exigen la retirada inmediata de su país de la alianza imperialista, que cuando se mueve solo lleva terror, dolor y sufrimientos a los pueblos.