Punto y seguido

La banalidad del mal

El 4 de octubre, tanto el santoral católico como el calendario laico señalan el Día Mundial de los Animales en conmemoración de Francisco de Asís, por amor a sus hermanos cuadrúpedos.
Aquí, poco para celebrar y mucho por denunciar. El Parlament catalán, tras recibir un baño de progreso al prohibir las corridas de toros, blindó otra barbarie, aunque sí más oriunda, los correbous. Las excusas de la señoría autonómica suenan como "aquí no los matamos, sólo los torturamos". Una gran expresión de maquiavelismo e insensibilidad hacia el dolor ajeno, mientras la sociedad clama por la eutanasia, el derecho a acabar nuestras vidas mamíferas sin sufrimiento. ¡Y que no la ampare bajo la seña de identidades tribales! La atrocidad contra los animales es bastante universal.
Los sacrificios humanos fueron reemplazados con sangre animal hace algunos miles de años. Ahora toca sustituir con los ositos de peluche a los animales de carne y hueso.
Freud afirmaba que la cultura es lo que ayuda a erradicar la violencia, quizás con la mente puesta en la fascinación primitiva de quienes disfrutan ante la tortura de un ser vivo. Hannah Arendt calificó como "banalidad del mal" el que las personas corrientes lleguen a cometer actos de extrema crueldad sin rastro de compasión ni remordimiento.
Miles de criaturas son masacradas cada año en actos de reafirmación de la superioridad frustrada de sus verdugos. Toros aterrorizados por el bullicio de la turba, arrastrados con cuerdas, acribillados con agujas o con sus astas ardiendo, caballos forzados a cruzar hogueras, burros reventados a golpes y a cuchillazos. ¿Será por falta de empatía hacia quienes son, biológicamente, nuestros hermanos? Puede que se trata del mismo motivo que explica, en parte, la construcción de conceptos como "subhumanos" o "daños colaterales" para poder torturar y matar a las personas. "Le mató como a un animal", señala el nexo entre el abuso animal y el abuso humano. Echémosle imaginación, inventemos nuevas formas de diversión colectiva.
El Partido Antitaurino Contra el Maltrato Animal se presentará a los próximos comicios de Catalunya, justo para impedir que los intereses de unos se traduzcan en el dolor de otros.