Política recreativa

Aunque no soy del PP, me alegra que haya fichado a Pizarro, pues a este país le sobran políticos y precisa de buenos gestores. La diferencia entre unos y otros es que los políticos trabajan por el poder y el bien de su partido, mientras que los gestores trabajan por el bien del país y de sus ciudadanos, siendo la eficacia su principal preocupación. Y el señor Pizarro ha demostrado ser un gran gestor en todos los puestos en los que ha tenido responsabilidades. Ante la crisis económica que se avecina y con los grandes problemas que tenemos relacionados con la sanidad, la educación, la vivienda y las infraestructuras, pienso que Pizarro puede realizar un gran papel, tanto si el PP gana las elecciones como si se queda en la oposición. Ojalá los demás partidos hicieran lo mismo y ficharan buenos gestores, en vez de gente que vive de la política.

ANTONIO GARCÍA RAMONEDA, Sabadell

Mi amigo Isaac Rosa ya le ha contestado: pues entonces que pongan de ministro de Trabajo al jefe de recursos humanos de El Corte Inglés. Mejor todavía, como propuso Antonio Orejudo: en lugar de PSOE y PP, que se presenten Ikea y El Corte Inglés a las elecciones, y asunto concluido. Esto no es una empresa: ¿cómo iba Alierta, por ejemplo, a reducir la plantilla? ¿Con un ERE como en Telefónica? ¿Damos de baja a 14.000 ciudadanos? Y que los gestores trabajan “por el bien del país” mejor se lo cuenta a un guardia (o a Pizarro, en efecto).

Insinúa que sólo deberían dedicarse a la política los que sean ricos por su casa. Los profesionales de la política, esa “gente que vive de la política”, dice usted, como si mancharan. Los buenos políticos, según usted, son los que tienen el riñón bien cubierto, Registradores de la Propiedad (como Rajoy) o millonarios (como Pizarro). El parlamento es un sport o hobby para los pudientes. ¿Qué pintan ahí los destripaterrones? Ya puestos, ¿por qué no resucitar el voto censitario? Que sólo puedan votar los que acrediten determinada renta, pongamos 30.000 euros anuales. ¿Para qué van a votar los pobres, si votan sólo por egoísmo, para que les suban la pensión, en lugar de por el bien común, como hacen los ricos (que jamás usan la política para hacer negocios)?

Mejor todavía: cada 30.000 euros de renta anual, dan derecho a un voto. Los benefactores y filántropos como Pizarro, Botín o Amancio Ortega tendrían cada uno cientos de votos, quizá miles. En cambio, los ganapanes, los fracasados resentidos y esos jóvenes mileuristas que no saben lo que quieren tendrían que juntarse entre tres o cuatro para conseguir un solo voto. Eso sí que sería eficacia: votos para el bien común que preocupa a los gestores; no por el pan nuestro de cada día, como votan los que viven por sus manos.