Reciclaje

La Biblia en formato manga, creada por un nipón, copa el nº 1 de ventas entre estos cómics en el Reino Unido. Cristo, aupado en héroe al estilo de un Superman salvador de la tierra, convive en el volumen con pasajes del Antiguo Testamento. El valor innegable de los libros revelados sobrepuja el tiempo y pregona la Verdad desde diversos enfoques. Enfoques que siempre deben ser respetuosos con el hecho de que Dios prepara un pueblo y se hace hombre en su seno, para revelar al mundo la desaparición de fronteras entre Él y nosotros, desde que su Unigénito pasó por la muerte y la resurrección. Si este artista japonés, convertido al cristianismo, es lanzadera para la transmisión del mensaje divino, bienvenido sea.

MARÍA D. BRAVO BARCELONA

Yo no me haría muchas ilusiones. Mire, yo he leído la Biblia en tebeo de niño y me he hartado de ver pelis como La túnica sagrada, Los diez mandamientos y Ben-Hur. Todo ello con muy poco o ningún provecho, si se trataba de una “lanzadera para la transmisión del mensaje divino”. O bien a mí me pilló fuera de cobertura o con el receptor apagado, o bien esas lanzaderas funcionan como el zapatófono de Mortadelo. O quizá el mensaje divino esté entre esas llamadas perdidas a las que no se puede contestar porque vienen de un “número oculto”.

Los niños, me parece a mí, son máquinas de reciclar. Les endosamos sin parar basura y desperdicios, desde catecismos religiosos a ideologías políticas, nuestras ambiciones insensatas o ese resentimiento revestido como si fueran sólidos principios. Ellos se lo tragan todo casi sin masticar, digieren detritus, trituran nuestros deshechos, pero luego lo metabolizan de forma imprevista, lo convierten en algo útil para ellos y muy alejado de nuestras intenciones. La Biblia, reciclada por los procesos digestivos de cualquier niño, se puede transformar en un programa revolucionario o en un manual erótico, así que yo no me preocuparía demasiado. He leído que en China uno de los libros más vendidos es Mein Kampf. Sin embargo, creo que hay más neonazis en Holanda, donde es el único libro que está prohibido desde hace más de50 años. Pierda cuidado:
deles lo que le parezca y déjese sorprender, seguro que lo reciclan de la forma más inesperada.

De los libros revelados, desconfíe. A mí se me han revelado a veces en sueños algunos que he comprobado al despertarme que eran por completo infumables. Y hay muchos libros de la Biblia que para mí valen tanto como un billete de dos euros. Por lo demás, no sabía eso que dice usted: ¿así que Dios quiere acortar distancias? Pues a mí me gustaría más dejar las cosas como están. Sin compadreo, por favor. Por mi parte, con tipos así, cuanta menos confianza, mejor.