Carta con respuesta

El valor de un símbolo

Me sorprende que se hable tanto del Che. Entiendo que se le considere un personaje curioso, un personaje atípico que murió por sus ideales, pero que murió matando. Un personaje que, ante la sorpresa de muchos, dejo su acomodada vida de cómplice del dictador para luchar por gente que ni siquiera se lo había pedido. Pero esto no le hace mejor; a lo sumo, diferente, pero desde luego no un ejemplo. Se le puede estudiar, pero tratarle como un dios, un ídolo o un emblema de paz y libertad me parece tan erróneo como absurdo. Era humano.

JUAN RODRÍGUEZ RIVERO, Salamanca

A mí no me sorprende. ¿Acaso no se habla de Beckham, Raúl, Paris Hilton y los ministros del Gobierno? ¿Cree usted que son mejor "emblema de paz y libertad" Al Gore, Kissinger o Botín, el banquero filántropo? Que muriera por sus ideales no me parece, en sí mismo, digno de alabanza: Hitler o Ceaucescu también murieron por sus ideales. Que alguien muera por ellos no hace mejor a unos ideales. Entre los de Al Gore y los del Che, para mí no hay duda; aunque en mi caso, como Georges Brassens, pienso que morir por las ideas está bien, pero de muerte lenta, por favor.

¿Que murió matando? Usted no ha leído bien. El Che fue ejecutado. No murió en combate. Fue capturado y, en frío, decidieron fusilarle, con la orden explícita de no desfigurar su rostro: incluso sus asesinos se dieron cuenta de lo que a usted se le escapa, el valor simbólico del Che. Fue ajusticiado, desarmado y con las manos atadas: no murió matando. A uno de sus asesinos, como (quizá) habrá leído, le devolvió hace poco la vista la medicina cubana. No es mal símbolo tampoco, ahora que se va a votar en la ONU el mantenimiento del bloqueo a Cuba. Por cierto, ¿qué hará España? ¿Contribuirá, como siempre, a mantener ese criminal bloqueo o será capaz de oponerse por primera vez?

En fin, el Che fue un guerrillero revolucionario. No luchó en su propio beneficio, como Botín, pongamos; sino que dedicó su vida a intentar mejorar la de los demás, la de cualquiera, en cualquier lugar del mundo. Y en ese empeño generoso arriesgó y perdió la vida. Según usted, "esto no le hace mejor". Puede que no mejor que usted o que Botín. Mejor que yo, sin duda. Y para mí sí es un ejemplo, un símbolo de la lucha por transformar la vida. Y porque era humano (como usted dice), también una esperanza. Ojalá pudiera yo decir, como el Che: cuando llegue el momento y sólo haya dos bandos, estoy seguro de que yo estaré con los de abajo.

No sé si usted estará conmigo, pero sí sé que sin duda seremos muchos más: la inmensa mayoría.

RAFAEL REIG