Carta con respuesta

En la fiesta nacional...

Hemos asistido al mensaje institucional del ‘Día de la Hispanidad’, en el que se ha erigido en ‘jefe de Estado’ y nos ha mandado un mensaje de paz, de concordia y de defensa de los valores que nos unen a todos los ciudadanos de bien, la utilización del terrorismo como arma política y los ataques al Gobierno. Pues bien, una vez más, Rajoy ha tirado de librillo y ha cogido lo mejor de sus antecesores en su cargo, ha tomado la decisión de erigirse en caudillo ante sus fieles y utilizar el terrorismo para conseguir réditos electorales y el secuestro de lo de todos en pro de uno mismo.

RAÚL SANTIAGO GARCÍA LÓPEZ, Santander

Ah, o sea, que es la hispanidad lo que celebran. Ni la más remota idea. Yo pondré un disco de Paco Ibáñez cantando a Brassens: "En la fiesta nacional, me quedo en la cama igual; la música militar nunca me supo levantar". Celebrar que uno es español (o esloveno) me parece una señal inequívoca de cretinismo. No entiendo qué se celebra. Menos mal que Rajoy ha salido del armario y ha proclamado su opción nacional "sin aspavientos, pero con orgullo". Así lo ha convertido en un Día del Orgullo, como si los españoles fuéramos, en España, una minoría y víctimas del rechazo. Alucinatorio, claro.

¿Frente a quién proclaman el orgullo de ser español? ¿Frente a esos pobres esquimales que sufren la desdicha de no haber nacido en Calahorra? Según Mariano, se trata de que "todo el mundo sepa lo que los españoles sentimos por España". Vale, pero los españoles ya sabemos lo que sentimos, ¿no?, así que sin duda quiere demostrárselo a los bosquimanos, finlandeses, magrebíes y otros desinformados. ¡Se van a enterar! Lo que un tanzano siente por Tanzania nada tiene que ver con lo que Rajoy siente por España. No hay color.

Rajoy, además de salir del armario, promueve el outing: quiere que los demás "hagan algún gesto que muestre lo que guardan en su corazón". Cursilerías aparte, ¿de qué habla? ¿De guiñar un ojo? ¿Contonearse patrióticamente? ¿Cómo demostrar que entiendes, que no desdeñas las experiencias patrióticas (hay que probarlo todo)? ¿Se propone acaso Mariano desenmascarar a esos patriotas que aún no se atreven a declarar en público su condición? Delirante. Igual que lo de Zapatero. ¿Que se quieren apropiar de la bandera? Que les aproveche y, de propina, se llevan a mi suegra. ¿No le produce a usted desaliento ver a socialistas defendiendo fruslerías como la bandera, la patria y la Corona? A mí, sí. Hoy, me quedaré en casa, bebiendo whisky a sorbitos y jugando con mi hija, mientras pasan las carrozas (y los tanques) del Día del Orgullo. Les respeto. No son enfermos. Su opción patriota es tan respetable como otra cualquiera y muchos de mis mejores amigos son patriotas.

RAFAEL REIG