Carta con respuesta

La pipa de la paz

Veo con estupor cómo en el hospital 12 de Octubre de Madrid, a pesar de la prohibición de fumar y de los carteles que lo advierten, mucha gente, incluidos algunos pacientes, dan rienda suelta a su vicio sin importarles el lugar donde se encuentran. Es más, si alguien se lo recrimina, no sólo no deponen su actitud, sino que se enfrentan desafiantes e incluso amenazantes contra quien les ha llamado la atención. Me gustaría que las autoridades tomasen cartas en el asunto, ya que todo esto es consecuencia de la falta de educación y de respeto por los derechos por parte de estos individuos, y de la relajada aplicación de la normativa antitabaco y de las medias tintas de la ley en nuestro país, en comparación con otros países europeos. Estimados políticos, hagan cumplir la norma dedicando más medios y contundencia a la vigilancia y más multas.

ELENA PÉREZ PORRES, Collado Mediano (Madrid)

La ley no se cumple por una sola razón evidente: es injusta. Esa ley no protege los derechos de los no fumadores (algo en lo que todos estamos de acuerdo), sino que va mucho más allá: atropella los derechos de los fumadores. Prohíbe, por ejemplo, crear una sala de fumadores aislada, que no moleste a nadie. ¿Por qué? Fumar es legal y lo hace el 30% de la población. Para que se haga una idea, el mismo porcentaje que el de católicos. Las leyes respetan (a mi juicio en exceso) el derecho de los católicos a practicar sus hábitos (o vicios, como dice usted) y pueden comulgar incluso en hospitales, colegios y aeropuertos. ¿Por qué no los fumadores, siempre que lo hagan en un sitio aislado sin perjudicar a nadie?

Si me ingresan en un hospital con una pierna rota, ¿por qué no voy a poder fumar? ¿Qué será lo siguiente? ¿También me prohibirán leer , escribir sonetos o jugar al ajedrez? ¿Con qué derecho lo impide la ley de la ex ministra déspota Salgado? ¿Por mi propio bien? Permítame que suelte una carcajada: que suban los sueldos, que pongan guarderías, que mejore el catastrófico transporte público, etc. De mi salud ya me ocupo yo, gracias. Y si mañana el ministerio decide que la fe religiosa es mala para la salud, ¿prohibirán la eucaristía en público o los alzacuellos?

En mi opinión, cuando una ley es idiota, no sólo se incumple, sino que nos perjudica a todos. Si en ese hospital, por ejemplo, hubiera una sala de fumadores, todos estarían a gusto (los que fuman y los que no). Pero eso es justamente lo que prohíbe la ley. Una ley despótica, atrabiliaria y que no respeta los derechos de los ciudadanos no puede traer nada bueno. Que la deroguen. Sobre todo ante la obscena exhibición de cinismo de Zapatero, que fuma hasta en los aviones, pero nos lo prohíbe a los demás ciudadanos (¿o seremos para él súbditos?).

RAFAEL REIG