Carta con respuesta

El patio del colegio

"Yo comparto todas y cada una de las opinones de Mariano Rajoy y singularmente ésta". Esperanza Aguirre es la única que ha apoyado a Rajoy. Las expresiones de Rajoy muestran su frivolidad y supina ignorancia en temas fundamentales; las de Aguirre revelan el servilismo y la capacidad de mentir a la que puede llegar una persona para medrar políticamente. ¡Qué poca esperanza nos queda de tener políticos de recambio aceptables!

EMILIA NAVAS SOLER, Madrid

Lo malo de decir lo que piensas es que te conduce al borde de abismos como el de defender a Rajoy: da vértigo. En fin, dice Rajoy que "hay que estar muy atentos" al cambio climático. De acuerdo. Dice también que nadie puede predecir lo que pasará dentro de 300 años. Pues también de acuerdo. De hecho, seguro que no hay un científico que se respete que diga lo contrario: la ciencia es enemiga de dogmas y supersticiones, según he oído decir. Este periódico titula: "Rajoy cree a su primo y no a Gore". De acuerdo. Yo también creo más a mi primo el Cabut (e incluso al de Rajoy) que a Gore. ¡Al Gore! El vicepresidente contra Kioto. El que ha bombardeado países. El que viaja en jet privado para luchar contra la contaminación. También se dice que los que discuten algunos aspectos del cambio climático es porque están pagados por empresas malvadas. Claro, no como Al Gore, ese filántropo, el que cobra 200.000 euros por hablar dos horas contra el cambio climático. El tipo que nos ha endosado 30.000 copias de su peli a 18 euros la copia. Da como risa, la verdad. No matemos al mensajero: incluso aunque lo diga Al Gore (con ánimo de lucro y predicando sin dar trigo), puede tener razón.

Vale, pero apliquemos el mismo criterio a Rajoy. Ha dicho que él sabe poco de cambio climático. Se lo agradezco de verdad: es estimulante y esperanzador que por fin un político reconozca que hay asuntos de los que no sabe. Ojalá cundiera el ejemplo. Y, por último, ha dicho que, si bien el cambio climático es muy importante, "tampoco lo podemos convertir en el gran problema mundial". Pues completamente de acuerdo también. Para mí son más urgentes, por ejemplo, la desigualdad, el hambre o las guerras. Rajoy prefiere ocuparse de la energía y ahí discrepamos, eso sí.

Que me crucifiquen, pero a mí este ataque a Rajoy me ha recordado al patio del colegio. ¡Leña al mono, que es de goma! En España sigue importando más quién dice algo que lo que dice. Así nos va. Lo que dijo Rajoy es irrelevante (como cabía esperar), pero no se merece que le embistan como niños en el recreo (aunque era esperable: como decía Machado, en España, de cada diez cabezas, nueve embisten y una piensa).

RAFAEL REIG