Carta con respuesta

Sepulcro blanqueado

El agresor racista de la joven ecuatoriana en el tren queda en libertad porque el juez ha decidido que no hay riesgo de fuga ni ha producido heridas graves. La orden de que no se acerque a la chica no le quitará a ésta el miedo porque nadie controla el alejamiento del delincuente. Vergonzoso es que la televisión lo haya hecho famoso, siendo un tipejo peligroso. Si ese caso, grabado y visto por millones de personas, no es motivo de alarma social, es que nos estamos acostumbrando, por desgracia, a la violencia. Es la diferencia entre falta y delito. Para que sea delito, te tienen que dejar medio muerto o muerto del todo. Dicen que padece un trastorno mental grave. Todos los racistas, y más si son violentos, padecen un trastorno mental. También un revisor pidió el billete de tren a un solo pasajero, que casualmente era negro. Estas personas que discriminan por la raza tienen que padecer una lesión cerebral o carecer de alguna hormona que les hace menos humanos. Otra explicación es imposible de creer.

ANTONIO NADAL, Zaragoza

Lo propio de los fariseos es denunciar con mucha gesticulación la maldad de los demás para que así resplandezca su propia bondad. Una actitud moral despreciable. Me temo que es la que hemos adoptado. Cuanto más vociferamos lo repulsiva que nos resulta esa agresión, menos racistas somos nosotros, ¿no es verdad? Sí, claro: unos angelitos.

Pues el Gobierno es racista, ¿o no ha visto usted, por ejemplo, las colas inhumanas a las que somete a los emigrantes para legalizar papeles, por ejemplo? Para luchar contra el racismo, hay que buscarlo, sobre todo dentro de nosotros, no atribuírselo sólo a un cretino narcisista (al que en la prensa no deberíamos haberle dado tanto protagonismo: es lo que buscaba).

El colmo de la actitud farisea: rasgarse las vestiduras porque ese cretino no esté en la cárcel. Salvo para José Bono, el justiciero del Oeste, para el resto de nosotros la ley es imperativa. ¿Hay alguien en la cárcel por un insulto, una patada o un puñetazo? ¿Es que habrá que lincharle sólo para que así reluzca más nuestra bondad y quede claro que nosotros en absoluto somos racistas? Da pena, la verdad. ¿Que es detestable? Claro que sí. ¿Que es una agresión racista? Claro que sí. También es detestable una "agresión adiposa", pongamos por caso: que te peguen sólo por estar gordo. Y tampoco es menos detestable el racismo en nuestro Gobierno, en las comisarías, en nuestros propios domicilios y en el interior de nuestras propias cabezas. Luchemos también contra nosotros mismos. Si no, poco vamos a avanzar, me parece a mí, Antonio. Como decía aquel telegrama que enviaron a los refuerzos desde el hospital sitiado: "El enemigo está dentro: disparad contra nosotros".

RAFAEL REIG