Carta con respuesta

Una persona, un voto

Se palpa en la calle: la gente quiere otro sistema electoral. Una reforma para crecer en libertad y en democracia sería adoptar algún sistema de elección directa de diputados que mantenga proporcionalidad, como el sistema alemán. Elegir los nombres de diputados y senadores que realmente queremos que nos representen, conocer sus nombres y poder presentarles nuestros problemas e ideas. En Inglaterra, por ley están obligados a recibir a sus votantes 2 días a la semana. ¿Por qué los partidos no debaten esta posibilidad? Habría más participación ciudadana.

PABLO GINÉS, L’hospitalet de Llobregat (Barcelona)

Le responderé con otra pregunta: ¿usted de verdad cree que a los partidos les interesa la participación ciudadana? Pues eso: yo también pienso igual. ¿Usted cree que son responsables, es decir, que responden ante sus electores? Pues eso: yo también pienso igual.

En cuanto a la reforma de la Ley Electoral, es una constante reclamación de la izquierda, pero choca con el PP y el PSOE porque se estrella contra los dos escollos más pavorosos de la transición: el territorial y el del bipartidismo. A los partidos locales no les interesa nada eso de "cada persona, un voto", porque tal y como están las cosas un voto en según qué sitio vale varias veces más que un voto en según qué otro. A los dos grandes partidos les interesa menos aún, pues la ley favorece siempre a los más votados: el siguiente escaño les cuesta todavía menos votos. Esto tenía sentido hace años (para favorecer las mayorías estables y para promover la representación territorial); hoy en día ya sólo contribuye a la consolidación de una oligarquía administrada por dos partidos turnantes (como en los tiempos de Cánovas) y el beneficio de algunos clientes locales que venden su apoyo a tanto alzado o comisión.

Ya puestos, a mí me parecería más lógico lo que proponía mi amigo Antonio Orejudo: que se votara entre Ikea y El Corte Inglés, en lugar de PSOE y PP. O eliges la socialdemocracia escandinava que luego hay que montar en casa con la maldita llave Allen; o eliges los dependientes encorbatados y la férrea disciplina inglesa del gran almacén por antonomasia. Si la política ya sólo es gestión, como pretenden hacernos creer, lo mejor sin duda sería confiar en expertos, en lugar de dejarla en manos de políticos chapuceros e interesados. O si no, una elecciones generales de Adidas contra Nike.

En realidad, cualquier firma comercial nos representaría tanto y defendería tanto nuestros intereses como los dos partidos mayoritarios. Probablemente al final nos saquen la misma pasta, vale; sí, pero al menos darán mejor servicio.

RAFAEL REIG