Carta con respuesta

¿Quedan violetas?

Hace unos días, cuando tomaba mi café postsiesta en un bar del pueblo, y con motivo de las noticias aparecidas en los medios de comunicación sobre el supuesto expolio del Pazo de Meirás y sus aledaños, un comentario de uno de mis concafeteros decía; ¿Y de lo que se llevaron ellos a Francia qué? No cabe duda que dicho comentario se refería al oro de Moscú. En ese momento, o no supe qué decir o no me dio tiempo, ya que él tiró la piedra y se fue. Yo en ese tema lo tengo claro a medias. Pero Sr. Reig, ¿tiene una respuesta para mí? Y, cómo no, para mi contertuliano.

ANDRÉS RAMÍREZ LÓPEZ, El Viso del Alcor, Sevilla

El oro de Moscú! Ni se imagina, don Andrés, cuánto le agradezco esta retropropulsión que me ha devuelto de golpe y porrazo a mi infancia. Desde que mi abuela me iba cambiando el colacao de una a otra taza, para que se enfriara, no había vuelto a oír hablar del oro de Moscú. Ni de los cocodrilos albinos en las alcantarillas de Nueva York. Ni del peligro amarillo (si todos los chinos dieran un salto al mismo tiempo... ¡la Tierra cambiaría de órbita!). Ni de la trata de blancas. Ni de los minipisos de la Unión Soviética. Ni de la lucecita de El Pardo encendida durante toda la noche. Ni de los rojos, porque imagino que ese misterioso "ellos", los que tienen que devolver el oro, serán en general los rojos, ¿no?

Recuerdo a mi abuela explicándonos lo brutos que eran los capitanes rojos, a diferencia de los militares auténticos, los que se alzan o se pronuncian para salvación de las patrias. Eran tan brutos y analfabetos los rojos, nos decía la abuela, que ordenaban a sus tropas: "¡Retroceded pa’ atrás!". Pues con su grata y arrebatadora misiva yo he retrocedido para atrás muchas décadas. Tantas que no sé si irme a vivir a su pueblo. ¿Se habla todavía allí del oro de Moscú? ¿Hay zapatos Gorila y chicles Bazooka? ¿Vuelve a reír la primavera? ¿Quedan violetas? ¿Tienen plaza del Caudillo, algunos resentidos, criadas que coquetean con los soldados, campesinos que se divierten sanamente y gente bien que compra pasteles los domingos? ¿Ya tienen su maestro de escuela "de la cáscara amarga"? Lo digo por ocupar la plaza, si está vacante.

Y no, no tengo ninguna respuesta para usted ni para su contertulio. Ni la más remota idea del oro de Moscú. Ni la más remota idea de quienes son "ellos". No sé quién lo tiene que devolver, en el caso de que haya algo que devolver, pero sí sé que su carta me ha devuelto a mí los años de mi infancia, cuando me compraban ropa "crecedera" y, más tarde, en mi juventud, cuando me decían: "tú no te signifiques", y me recomendaban que no me metiera en política, porque la política sólo sirve para envenenar a las personas decentes.

RAFAEL REIG