Carta con respuesta

Que no nos salven

Hemos crecido exponencialmente en inteligencia y tecnología en los últimos cien años, pero nuestra ética se ha quedado en la prehistoria con efectos devastadores. ¿Dónde está la escala de prioridades? ¿Cómo y por qué se ha inventado la bomba atómica y aún no hemos puesto remedio para el hambre? Necesitamos un guía intelectual, una doctrina nueva que una religiones, razas, ideas... Falta imaginación en el mundo, el hombre está desorientado, perdido, sin rumbo. Llamadme iluso por creer que existe un remedio.

ADRIÁN DE LA ROSA PÉREZ SEVILLA

Así que necesitamos un guía, ¿eh? ¿No será un caudillo? Pues mire, yo "nego maiorem". No tengo en absoluto la sensación de ser más inteligente que Arquímedes ni creo que quien pintara los bisontes de Altamira tuviera menos sentido del arte que yo. ¿Tecnología? No sé qué pensará usted, pero a mí me parece que para inventar la rueda o el arado se necesita al menos la misma capacidad tecnológica que para fabricar una pantalla de plasma o cualquiera de los chirimbolos informáticos de hoy en día.

"Nego maiorem, ero nego consequentiam": Afirma que nuestra ética se ha quedado en la prehistoria. ¿De verdad lo cree? ¿Piensa usted que la esclavitud, los sacrificios humanos o el canibalismo siguen siendo aceptables en la ética contemporánea? ¿Le parece más éticas las armas químicas de la Primera Guerra Mundial que la bomba atómica de la Segunda? ¿Por qué? ¿Es más ético lo que se hizo en el Congo que lo que se hace en Irak? ¿Por qué? Yo no lo veo. A mí me parece obvio que, en cuanto a la ética, hemos mejorado bastante, aunque eso no significa que hayamos conseguido gran cosa todavía. Por lo menos, no creo que hayamos ido a peor, desde el punto de vista ético. En general, yo me resisto a creer que los reclutas sean ahora más jóvenes que antes, que las mujeres fueran más guapas hace veinte años o que nuestros abuelos sí que comieran melones de verdad, no como los de ahora.

Sin embargo, si de algo estoy convencido es de que no necesitamos un caudillo providencial ni una doctrina salvadora. Muchas gracias, pero no. Yo no quiero ser salvado, no he pedido el auxilio de un héroe, no echo de menos una doctrina a la que adherirme, como un niño perdido que busca la mano de un mayor, sea quien sea (aunque a los niños perdidos, al final, siempre se los lleve). No le llamo iluso: también creo que existe remedio. Lo tenemos que encontrar nosotros, mediante una acción colectiva. La guía somos todos. No esperemos a ningún mesías ni a ninguna fe redentora: arrimemos el hombro. En lugar de esperar a que una persona mayor nos lleve de vuelta a casa, sigamos juntos, porque no estamos solos y somos muchos: no nos soltemos las manos y vayamos hacia delante.