¡Vivan las ‘caenas’!

No sé qué hacer con una idea que me ronda la cabeza y a la que me gustaría encontrarle padrinos. El tema sería convocar una macrofiesta, en Madrid, por ejemplo, el día en que jure el cargo el nuevo presidente americano y… ¡¡por fin!! Bush se vaya para siempre. Se acabó el infausto periodo y hay que celebrarlo como se merece. Más adelante, se tratará de poner manos a la obra y, entre todos, intentar arreglar el enorme desaguisado que nos ha legado este nefando, visceral y primitivo estadista. En fin, ahí está mi plan, si encuentra su cauce me alegraré. Quizá en Europa alguien se anime también. El señor Zapatero, por supuesto, será invitado de honor a todo el festejo.

SALVADOR PALOMO ÁLVAREZ MÁLAGA

Cómo no, faltaría más. Es una idea que le cae como un guante a nuestra naturaleza servil y aduladora. ¿No han celebrado siempre los criados y destripaterrones la boda del señorito o el nacimiento del primogénito? Esa noche se podrían asar 20 corderos al aire libre y los del pueblo llano bailaremos hasta el amanecer junto a las hogueras. Habrá vino gratis de las bodegas de la casa grande, fuegos artificiales y un solemne tedeum. Al día siguiente, por supuesto, todos a trabajar en el cortijo. Carambolas, lo que vamos a disfrutar los lacayos del populacho con la llegada de El Deseado: si hasta puede que gritemos ¡vivan las caenas!

Gane quien gane, imagino que lo que nos afecta es su programa en política exterior. No me parece que el de McCain sea mucho mejor que el de Bush. Por otro lado, lo poco que Obama deja conocer de sus ideas sobre política exterior no parece indicar ningún cambio sustancial: sí a la guerra en Afganistán, apoyo incondicional a Israel, mano dura con Cuba, etc. Se supone que para eso ha designado a Biden. Así que, ¿qué opina usted del plan Biden para una división étnica de Irak en tres partes? ¿Por qué no hablamos de eso, por ejemplo? Como usted sabe, la Constitución iraquí reconoce el derecho a la formación de regiones federales mediante consulta; pero Biden propone, en cambio (y contra la Constitución iraquí), que sea Estados Unidos (o la consabida Conferencia ad hoc) quien identifique e imponga una división del país (en tres partes, con independencia de la voluntad de los iraquíes). Formidable, ¿verdad? En la estela de Balfour, Sykes y Picot.

Son asuntos complicados, desde luego, así que tiene usted razón: lo más sensato es simplificar un poco. Bush es protervo: “nefando, visceral y primitivo”. Por tanto, da lo mismo el que venga detrás: no tiene más remedio que ser un santo. Sin ir más lejos, en España, Obama ya está canonizado. No hace falta entrar en detalles. ¿Más fácil, verdad? Asunto concluido. Ahora celebremos la llegada del mesías.