Carta con respuesta

Una réplica

Rafael Reig abusa antiprofesionalmente de su posición para enfrentarse de forma poco educada e intentar rebatir a quien acude pidiendo hospitalidad a las páginas de ‘Público’, y además contra la que estimo debe de ser su línea. Para poner ejemplos: su increíble arremetida contra la carta de una lectora, y de casi toda la opinión pública, incluso del mismo PP, que rechazan las declaraciones de Rajoy respecto al cambio climático. Si Reig quiere defenderlo, que lo haga hasta cambiar la línea general del diario y, por supuesto, también, el perfil de sus lectores, pero que no abuse de quien no puede responder, o que le dé un derecho de réplica. Y luego está el irracional ataque de ese chulesco drogadicto al tabaco contra otra lectora que se quejaba de que se fumara en un hospital. Yo protesté en otra carta que, temo mucho, dado su carácter poco profesional y democrático, él mismo ha censurado no publicándola, ni otras que habrá recibido dadas las barbaridades que escribe y el tono en que lo hace.

SIMEÓN IBÁÑEZ LLERA, Madrid

Vale, Simeón, ¿ya se ha desahogado? ¿Sí? Pues ahora escuche. La primera norma de buena educación es escuchar e intentar entender lo que dicen los demás. En la carta no publicada usted demostraba no haber leído ni comprendido nada de lo que dije, que fue simplemente una defensa del derecho a fumar en un espacio aislado y sin perjudicar a nadie. Cuando sea capaz de entender el argumento, seguimos hablando. En cuanto a la censura: como usted comprenderá , recibimos muchas cartas y sólo publicamos algunas. Y algunas, que son más largas de lo que indicamos, las extractamos (procurando no hacer traición a su sentido general). ¿Le parece raro?

A veces elegimos las cartas por su interés y otras veces porque reflejan un punto de vista diferente, al que creemos que un periódico plural también debe dar voz. Las críticas a Rajoy han recibido (entiendo yo) más que suficiente visibilidad, ¿no le parece? De vez en cuando no hace daño escuchar también un razonamiento en otra dirección. Yo diría que es indispensable.

Por último, Simeón, ¿qué narices es eso de la línea editorial y la disciplina? Esto es un periódico, no una hoja parroquial ni el boletín de un partido político. Un periódico serio se reconoce precisamente por la atención que también presta a las voces que no coinciden con sus planteamientos. Esto es un periódico y, además, yo soy una persona: no soy un feligrés, ni un militante, ni un costalero que lleve a hombros ningún interés o prejuicio. Todo lo contrario: yo pienso con mi propia cabeza y siempre digo exactamente lo que pienso. ¿Que me equivoco? Mi primer artículo aquí lo titulé Ojalá me equivoque. Prefiero equivocarme en la dirección correcta que acertar en el sentido equivocado.

RAFAEL REIG