Escribir y llorar

La extinta Agencia Nacional Erasmus, junto con el MEC, convocó un concurso de relatos en verano de 2007 en el que animaba a los estudiantes que hubieran disfrutado de dicha beca a participar enviando sus textos. Suerte la mía, resulté ser la ganadora del primer premio, lo que se me comunicó en diciembre del mismo año. Por desgracia, por aquel entonces todavía confiaba en el buen hacer de los organismos oficiales que se ocupaban de nosotros, los estudiantes. Llevo meses peleando para que alguien me dé alguna información exacta sobre cuándo se pagará a los premiados. Hasta ahora sólo he recibido evasivas y una mentira tras otra. No sé por qué se extrañan cuando salimos en todas las encuestas como los peores preparados de Europa si tanto la universidad como los organismos que se ocupan de nosotros nos tratan como a borregos. Espero que estén orgullosos de haber ninguneado a cuatro estudiantes el dinero que les corresponde, pero les advierto claramente: esto no va a quedar así.

LUCÍA PÉREZ GARCÍA MADRID

Enhorabuena por el premio. No creo que la traten como a una borrega por ser estudiante, sino por ser escritora, que es algo mucho más patético. Conviene que se vaya preparando. Que un escritor tenga la pretensión de cobrar por su trabajo se considera intolerable: dan por hecho que, con satisfacer nuestra (enorme) vanidad, ya tenemos suficiente. Incluso preguntar cuánto se cobra está mal visto, como si fuera de mal gusto. No digamos ya preguntar cuándo: peor que sacarse un moco en público. Si quiere seguir escribiendo, prepárese para suplicar como gran favor que le paguen lo que le deben.

Por supuesto que usted tendrá que pagar sin rechistar al fontanero, al electricista, en el bar, la hipoteca y al tipo que viene a reparar la lavadora, pero no espere que la traten de la misma manera. Es como si nos consideraran putas amateurs o chaperos filantrópicos: venga ya, monada, si tú también te lo has pasado bien, ¿verdad que sí? ¿No pretenderás encima cobrar por esto? Dan ganas de decirle: ¡yo no me he corrido, imbécil, éste es mi trabajo! O como Nabokov: yo escribo porque me da la gana, pero publico por dinero.

Así que ya le digo, enhorabuena, pero prepárese, que vienen curvas. No sé si quedará así o no, pero no se olvide de lo que le ha pasado: cuando pueda exigir, cuando ya ni siquiera le haga falta, hágalo. Aunque sólo sea por los que entonces se encuentren en la situación en la que ahora está usted.