La noticia que cuenta

Soy lectora habitual de ‘Público’ y el 5 de diciembre leí una noticia que me dejó confusa. Cinco mujeres esperan trillizos en el hospital Miguel Servet. Esta no fue la noticia que me alarmó, pues ya la conocía bien. Mi sorpresa fue leer que dos mujeres eran españolas, una rumana y dos musulmanas. Algo no me cuadra.
O ser española y rumana es una nueva religión, o en el mundo hay una nueva nacionalidad: la musulmana. Creo que no es correcto hacer esa especificación, para unas el país de origen y para otras la religión, incluso pienso que es una discriminación más y que no es la línea que he visto en este periódico hasta el momento. Por tanto, cuando se haga referencia a las personas, se debe hacer con el mismo tratamiento y con las mismas características. Es más correcta la nacionalidad que la religión, salvo que las circunstancias así lo requieran o esas personas estén de acuerdo y, en todo caso, a todas por igual.

 

ISABEL MONTSERRAT BLASCO ZARAGOZA

Esto es lo que tiene la corrección política, que a menudo conduce a la majadería. Musulmán, me imagino, querrá decir de etnia árabe; igual que subsahariano debe de querer decir negro (porque si no, no se explica el hecho prodigioso de que la policía identifique a simple vista a un subsahariano). Una cosa, como bien dice, es la nacionalidad; otra, la religión; y otra, el origen étnico. Se puede ser negro y musulmán, por supuesto, como se puede ser judío y de nacionalidad rumana, o español y protestante.

En el caso que menciona, ¿qué más dará la religión, el origen étnico o la nacionalidad de las embarazadas? No se considera indispensable precisar, por ejemplo, cuántas eran rubias y morenas, cuántas altas y bajas, o cuántas zurdas y diestras. Semejante “tratamiento” de la noticia incorpora una “información” indispensable para nuestro propio bienestar: fíjate qué fenomenales seremos que aquí las moras o las rumanas paren trillizos igual que las españolas de toda la vida.

En definitiva, no hay ninguna noticia, sino propaganda. Habrá quien piense que a los rumanos o a los musulmanes se les discrimina. ¡Por favor, eso son ganas de envenenar! La prueba: la rumana y las dos musulmanas a punto de parir trillizos, tan panchas, como cualquier española. Recuerdo muy bien esta clase de “noticias”: eran las más corrientes en el No-Do, que mostraba con orgullo la auténtica España, sana, alegre y plural, saliendo al paso a tanta leyenda negra y tanta intoxicación de la anti-España.