03 de enero

En la capital del reino vive una princesa encantada que responde al nombre de Esperanza Aguirre. Nuestra princesa ha realizado un diagnóstico certero para que la ministra Bibiana Aído tome nota: los males y las causas de la violencia de género están en los inmigrantes. Apoyamos la iniciativa de erigirle un monumento, pero nos gustaría que figurase en él la inscripción “Esperanza, la princesa que vive del cuento”. Del cuento en el que los fantasmas y los diablillos son los que, con sus opiniones desacertadas, pretenden generar crispación y odio hacia unos colectivos como los inmigrantes, cuya única diferencia substancial con nosotros es no haber tenido la suerte de nacer y vivir en un país democrático. Aunque con líderes políticos como nuestra princesa, comenzamos a dudarlo muy seriamente.

 

PEDRO JOSÉ NARVÁEZ Y JUAN MANUEL CANLE CÁDIZ

Lejos de mí la funesta manía de no encontrar ridículo todo aquello que diga alguien del PP. Sin embargo… las mujeres inmigrantes son sólo el 12% y suman casi el 50% de las víctimas. La propia ministra Aído (que no es del PP, creo) ha calificado esas cifras de alarmantes. El delegado del Gobierno, Miguel Lorente (que tampoco es del PP, creo), ha dicho que “también entran factores culturales de sus países de origen”. Esperanza Aguirre (esta sí es del PP) ha dicho más o menos lo mismo: que el porcentaje es muy superior (un hecho objetivo) y que “probablemente es la cultura” (¡la misma interpretación que Lorente!). Titular de Público: “Aguirre tiñe de xenofobia su visión de la violencia machista”. ¡Toma del frasco!

Hay en proporción más violencia contra las mujeres en los inmigrantes. Esto es un hecho, pero ¿se puede mencionar? Depende: no si eres del PP. Entre otros factores (situación irregular, desconocimiento de mecanismos de protección, etc.), es muy posible que los factores culturales tengan alguna influencia. Esto es una interpretación, pero ¿se puede mencionar? Depende: si no eres del PP, sí, porque sólo estás “reflexionando”; si eres del PP, mejor te callas, porque sólo pretendes “generar crispación y odio” y te gritan xenófobo a cuatro columnas. Qué cosas.

A mí me apasiona la política, pero, concebida como una escopeta de feria para tirar al blanco, la verdad es que aburre a las piedras. Es formidable: por definición, los inmigrantes no pueden tener conductas más violentas. Si a la realidad no le da la gana de obedecer, ¡peor para ella! Así nos va.