Reyes de verdad

Acabo de ver por la primera de Televisión Española la cabalgata de los Reyes Magos en la Comunidad de Madrid. Ante mi asombro, veo que el Rey Mago negro, Baltasar, es un blanco teñido. Esto es realmente indignante y, además, a mi modo de ver, un hecho racista que deja claro que los organizadores tienen muy poca conciencia de lo que encierra ese hecho. No me explico cómo el alcalde Ruiz-Gallardón no se ha percatado de esta pifia que, por cierto, es ya ‘tradicional’ en Madrid y en otras ciudades españolas. ¿No hay acaso en Madrid negros reales y legales que pudieran representar a un ‘real’ Baltasar? ¿Por qué esa mascarada?

 

FRANCISCO LÁZARO PUÑAL A CORUÑA

Mírelo también así: ¿acaso no hay suficientes hombres con barba, con auténticas barbas “reales y legales”, que pudieran representar a Melchor y a Gaspar? ¿Por qué rayos salen entonces con barbas postizas? ¡Como si no hubiera barbudos legítimos por ahí! ¿Por qué esta infame mascarada? ¡Acabemos de una vez con esta farsa de las barbas de mentira! Los organizadores demuestran su poca conciencia capilar y una actitud discriminatoria hacia los caballeros hirsutos. ¿Y por qué no son de Oriente, cuando hay abundantes orientales de verdad al alcance de la mano? ¿Racismo? ¿No es indignante? O ya puestos: ¿es que acaso no hay reyes “reales y legales” por ahí?
Vale, no muchos, pero al menos hay uno, así que
¿por qué no montan a Juan Carlos en la cabalgata
para que haga de rey mago? ¿Qué sentido tiene esta farsa cuando hay un auténtico rey disponible y al que
se podría recurrir (siempre que no esté muy ocupado, que no parece ser el caso)?

Yo he visto la cabalgata en Miranda de Ebro, Burgos, como todos los años, y hacía de Baltasar un señor de raza negra (al que mi hija, por cierto, consiguió estrechar la mano). ¿Cuál es la diferencia? Siento desilusionarle, pero es que todo esto es una mascarada, una farsa, una “representación”: los reyes no son de verdad, llevan barbas de mentira y a veces la cara tiznada con corcho quemado; dentro de los paquetes no hay auténticos regalos; las carrozas no son verdaderas, sino que van montadas sobre un tractor; las coronas no son de oro, etc.

Lo único real, legal y de verdad es lo único que importa: la alegría de los niños. Bueno, y el camión de los bomberos que cierra la comitiva. Todo lo demás, como usted dice, no es sino una representación: qué le vamos a hacer. Por lo menos, los niños sí lo entienden (y no se la cogen con papel de fumar).