El ínclito de Obama

En las épocas de crisis como la actual, la incertidumbre tiende a hacer acto de presencia. Por eso, la aparición de un rayo de luz en forma de Obama generó inmediatamente una corriente de ilusión y optimismo. No obstante, determinadas voces empiezan a criticar a estas alturas que no ha tomado parte en la reciente agresión israelí a la franja de Gaza, teniendo en cuenta que Israel es su mayor aliado en Oriente Medio. Alguien debería recordarles que tendrían que tener un poco más de paciencia, puesto que hasta el próximo día 20 de enero no se producirá el relevo en la presidencia norteamericana y, por tanto, no es algo que le corresponda a él, sino al ínclito de Bush, con objeto de que no decaiga ni un ápice la carga de fe y esperanza acumulada.

MAR RAMOS NAVARRO ZARAGOZA

No doy crédito: ¡barástolis, qué bíblico! Falta la zarza ardiente, pero ese rayo de luz que adopta la forma visible de Obama me ha convencido. Hágase la luz, y la luz se hizo en carne mortal, y vio Yahvé que la luz era buena, muy buena, así que la llamó Obama; y luego apartó el Señor la luz de las tinieblas, y a las tinieblas las llamó Bush, por su muchísima maldad.

Entre otras cosas, Obama ya ha anunciado “medidas drásticas” contra la crisis económica. Incluso ha hablado de cifras, ha prometido inversiones y ha dado a conocer planes concretos. Dice que quiere doblar la producción de energía alternativa en los próximos tres años y que va a modernizar el 75% de los edificios federales. Sin duda, en su (divina) impaciencia, se debe de haber olvidado de que, hasta el próximo día 20 de enero, eso “no es algo que le corresponda a él, sino al ínclito Bush”. O quizá es que ya ha tomado posesión a todos los efectos, salvo en lo tocante a Palestina. La economía es urgente, ha dicho San Obama, pero la masacre en Palestina es un asunto sobre el que no corre prisa conocer su opinión: al fin y al cabo no está muriendo nadie (sólo moros), ¿verdad?

La luz de Obama al parecer también da corriente (aunque sea de ilusión): debe de ser un rayo eléctrico de 200 o más voltios de optimismo y de ilusión. Ahora ya entiendo lo de la “carga de fe” acumulada. A los palestinos, sin embargo, les recomendaría que tuvieran cuidado con la bombilla Obama: no es difícil que, con tanta carga acumulada de fe y esperanza, al tocarla acaben electrocutados. Los que queden con vida el 20 de enero, quiero decir. A este paso, no serán demasiados.