Novel a Divinis

Los ateos no están al día, aunque se despachen a gusto en los autobuses y, en su puerilidad, puedan hacer sonreír a Dios. El prestigioso cosmólogo Michael Heller, máximo experto en la materia y ganador del premio Templeton 2008, ya demostró a través de las matemáticas la existencia de Dios. Dios nos habla a través de ellas como a través de cualquier ciencia, porque en todas existe un principio que las sostiene y las hace inteligibles para el hombre. Si Dios no existiese, tampoco existiríamos nosotros, que no somos sino una consecuencia de unidades físicas, químicas, aritméticas y lógicas puestas por la mano divina para hacer de una nada un todo racional.

 

EVA FERRAZ BARCELONA

Qué traviesa costumbre de escamotear ciertos datos. ¿No le parece relevante indicar que, además de “prestigioso cosmólogo”, el tal Michael Heller es sacerdote católico? ¿Tampoco le parece significativo que el premio Templeton se llamara, hasta el año 2001, premio Templeton “para el progreso de la religión”? Ahora, de forma (no mucho) más discreta, se llama premio “para el progreso en la investigación y descubrimientos sobre realidades espirituales”. John Templeton, un multimillonario americano que, tras forrarse con los fondos de inversión, se instaló en las Bahamas (para no pagar impuestos), creó esta especie de “Nobel de Religión”, estipulando (con humildad franciscana) que la cara B del Nobel siempre tuviera una dotación superior a la del auténtico Nobel. La primera ganadora fue Teresa de Calcuta. También ha sido galardonado el telepredicador Billy Graham y (más faltaba) Solzhenitsin, entre otros prestigiosos investigadores.

No me queda claro en qué materia (¿Teología? ¿Apologética? ¿Cosmología?) es el “máximo experto” el reverendo Heller, pero lo de lo que no tengo ninguna duda es de que jamás en su vida ha demostrado la existencia de Dios. Ni a través de las matemáticas ni por hipnosis ni por medio de la prestidigitación.

En mi opinión (de aficionado), lo más que ha demostrado el cura polaco es que se pueden volver a contar, pero empanadas ahora con fórmulas matemáticas, el argumento ontológico de san Anselmo de Canterbury y las cinco vías de Santo Tomás de Aquino (que nada probaban y siguen sin probar nada). En fin, como dice Richard Dawkins (científico, autor de El gen egoísta y ateo), el premio Templeton “se lo dan a cualquier científico que esté dispuesto a decir algo agradable de la religión”.