Póntelo, pero bien

El Ministerio de Sanidad acaba de emprender una nueva campaña para fomentar el uso del preservativo entre los jóvenes y evitar así los embarazos no deseados. Supongo que consideran el profiláctico como un producto sanitario, y es preceptivo que todos los medicamentos lleven unas instrucciones, así como sus limitaciones, contraindicaciones y efectos secundarios. Según Onusida y la OMS, el preservativo puede tener de un 3% hasta un 10 % de fallos según marcas y características. ¿No debería indicarse esto en los envases de los preservativos? De no ser así, si de una relación sexual deviene un embarazo a pesar de haber utilizado el preservativo, ¿podrán los afectados exigir daños y perjuicios a Bernat Soria por haberles engañado al asegurarles que con el preservativo el sexo es seguro?

 

ISIDRO VIDAL BADÍA CANALS (VALENCIA)

Todo eso viene de que, en el año 2003, un investigador de Onusida filtró (no sé si interesadamente) a la prensa ese “dato” (más bien conjetura) sobre los fallos de los condones. Su “investigación” no había sido aprobada por Onusida. Por supuesto, no sólo no la aprobó, sino que la desmintió con contundencia y, en 2004, Onusida hizo público su Position Statement on Condoms and HIV Prevention, donde sin lugar a dudas afirma que el condón es “la tecnología más eficaz para reducir la transmisión de VIH y otras infecciones de transmisión sexual”. Desde entonces, Onusida no ha hecho otra cosa que ratificar la eficacia del condón. Más aún, ante la alarmante cabezonería de la Iglesia católica, la propia OMS tuvo que recordarle que, con su campaña contra los condones, estaba “poniendo vidas en peligro”. ¿Pueden las víctimas exigir daños y perjuicios al Vaticano? ¿Se le puede acusar de cómplice de asesinatos?

Como afirma ONUSIDA, los condones son muy efectivos. Otra cosa es que usted no sepa ponérselos. Traen instrucciones, pero las leerán ustedes como leen los informes, y así no hay manera. Un condón, puesto en un dedo del pie o la mano, no protege de nada. Puesto antes de tiempo (id est, sin erección), lo más probable es que se salga. Si los lava en el grifo del fregadero y los reutiliza dándoles la vuelta como a un calcetín, la eficacia disminuye, etc. No es tan difícil, se lo aseguro, aunque hay gente más torpe que otra.

Es un asunto muy serio, con muchas vidas en juego, y en el que reírle las gracias al Vaticano, si no es pecado, debería ser delito o, al menos, objeto de repulsa.