A su imagen

Yo creo en Dios. Pero ese Dios no tiene nada que ver con los dioses dogmáticos, sectarios y genocidas que nos quieren imponer las religiones dogmáticas (casi todas). Si Dios es amor, sabiduría y bondad, ¿por qué nos va a mandar a la hoguera por la interpretación de una palabra? No, los dioses de las inquisiciones , las ‘yihad’ y ‘armagedones’ son el verdadero demonio. Son esos dioses los que han convertido este mundo en un infierno. Las jerarquías montan su negocio, son las interesadas en llenarnos de pecados para después cobrarse (sin pagar IVA) las bulas. Las religiones dogmáticas son una venda oscura a la inteligencia. La única religión verdadera es la que cada uno tiene en su interior, sin pastores ni cuaresmas. Todo pastor cría sus ovejas para esquilarlas y lo primero que esquilan es la inteligencia.

Francisco Marchal Martos Barcelona

En definitiva, entiendo que lo que quiere usted decir es que cree en Dios, pero en un Dios creado por usted mismo. Muy elástico, ¿no le parece? Usted cree en el Dios que le da la gana, un Dios de bricolaje, hágalo-usted-mismo, que se ha inventado en su propio domicilio, un Dios de Ikea que ha ensamblado a su capricho con la siempre maldecida llave Allen. Los dioses disponibles en el mercado espiritual no le satisfacían, así que usted se lo ha “customizado”, como si fuera una moto chopper, con muchos embellecedores y detalles personales. Un Dios hecho a medida, de alta costura, nada de esos dioses prêt-à-porter que le ofrecen las iglesias, ya confeccionados en diferentes tallas y modelos (y casi siempre con tejidos de peor calidad).

No sé si un Dios privado y hecho en casa puntuará mucho a efectos teológicos; igual le descalifican. Sin embargo, a mí me parece muy bien, oiga, qué quiere que le diga. Y hasta ahí estoy de acuerdo: Dios ha sido creado por el hombre. Todos los dioses. Inventamos dioses, sin duda porque los necesitamos: eso es lo triste.

¿Un Dios creado a su imagen y semejanza? En ese caso, lamento decirle que creo que aciertan más las religiones. Quizá usted sea todo “amor, sabiduría y bondad”; yo desde luego no, lo admito. Un Dios como el de la Biblia o el Corán, despótico, atrabiliario, vengativo, incoherente, cruel y obsesionado por el poder, el dominio y el dinero… En fin, siento decirlo, pero igual a las iglesias les ha salido más a su imagen y semejanza que a usted. El Dios de Rouco Varela se parece más al modelo que el suyo, ¿no cree?