¿Un simple error?

Mi intención es aclarar una cuestión en torno a la encuesta divulgada por ‘Público’ sobre los novelistas vivos en lengua castellana. En ella encuentro, sorprendido, al escritor Bernardo Atxaga. Es triste que a estas alturas tengamos que seguir recordando que las novelas escritas por este autor están en euskara y son traducidas a otros idiomas, entre ellos, el castellano. Esta condena a la inexistencia es algo habitual en torno a la cultura desarrollada en euskara. La literatura en euskara lucha por desarrollarse y darse a conocer fuera de sus fronteras. Me parece ilusionante que tantos lectores conozcan y disfruten con ‘Obabakoak’ o ‘El hijo del acordeonista’ (‘Soinujolearen semea’). Sería igualmente estupendo que se reconociese como lo que es: literatura escrita en una lengua que intenta sobrevivir dignamente. Porque es de justicia.

 

JOSXEMARI CARRERE ZABALA ERRENTERIA (GUIPÚZCOA)

Tiene toda la razón. No caigamos en la trampa de pensar que es una simple equivocación sin mayor importancia. La de veces que me han preguntado en qué parte de Suramérica está España o si tiene frontera con Colombia, por ejemplo. En mi ingenuidad, siempre he pensado que era simple ignorancia (muy comprensible, por otra parte: que me pregunten a mí algo sobre Ruanda, pongamos). No me daba cuenta de la intención maliciosa de imponer a mi país una “condena a la inexistencia”.

Conocí una vez a Atxaga en Inglaterra… ¡perdón, era Escocia, en Edimburgo! Me dio la impresión de que no era precisamente un secreto que escribe en vasco ni él se recataba de decirlo. Sin embargo, habrá quien no acabe de enterarse o quien meta la pata, qué le vamos a hacer: igual que yo confundo a menudo Inglaterra con Gran Bretaña o que Suso de Toro puede columpiarse y afirmar, tan pancho, que no hay demasiada tradición literaria… ¡en hebreo! No más que en gallego, dijo el tío, con un par.

Por lo demás, siendo refractario al idealismo metafísico, no les atribuyo a las lenguas mucha personalidad ni intenciones propias, ni siquiera una voluntad de supervivencia. Con decir que ni siquiera creo en las nociones románticas y nacionalistas de Volkgeist o que este se exprese en la lengua nacional y patatín patatán. Los que intentarán en todo caso que una lengua “sobreviva dignamente” serán los hablantes, ¿no? Como usted sabe, en todo el mundo desaparece una lengua cada 15 días, así que, en el caso del vasco, no creo que haya motivo de preocupación. Que no cunda el pánico.