Líderes globales

Esta semana se han escuchado en la cumbre de Davos voces que proponen como única alternativa una ingeniosa e innovadora receta para que países como España, Italia, Grecia y Portugal puedan abandonar la recesión económica: recorte de salarios y de gasto público. Si el camino indicado por estos señores nos ha conducido a esta adversa realidad: ¿qué credibilidad tienen sus recomendaciones para el presente y el futuro? Resulta ofensivo que, desde la opulencia, se responsabilice a los moderados salarios de los trabajadores y al gasto público, orientado al bienestar de los ciudadanos, de los desaguisados cometidos bajo el paraguas de sus teorías políticas y financieras.

 

ALEJANDRO A. PRIETO ORVIZ (GIJÓN)

No lo entiendo muy bien: ¿a quiénes ha conducido a una realidad adversa? No a ellos desde luego. Hemos seguido, dice usted, “el camino indicado por estos señores”, y eso ha conducido a que estos señores se pongan hasta las orejas de ganar millones. Sus “teorías políticas y financieras” es posible que no hayan sido de gran provecho para usted o para mí, o para la inmensa mayoría de la población mundial. Ahora bien, para ellos mismos, para los apandadores que se reúnen en Davos, han sido utilísimas, ¿no le parece? ¿Le ha ido mal acaso al Santander o al BBVA, que han enviado a Davos a Ana Patricia Botín y a Francisco González?

En Davos compadrean los patronos (banqueros y empresarios) y sus capataces o empleados de confianza (esos políticos que elegimos nosotros y se ponen de inmediato a las órdenes de los que mandan). Sus recomendaciones tienen ahora la misma credibilidad que tenían antes: me creo igual a Ana Patricia Botín antes que ahora, a Rodrigo Rato cuando se pavoneaba en Davos como director gerente del FMI que ahora. Al menos en algo sí ha mejorado Davos: ya no tenemos que sufrir al cantante Bono, su solidaridad con cualesquiera causas nobles y esas gafas de mosquito aturdido que gasta el individuo.

En Davos siempre dicen lo mismo con la misma desvergüenza: el presidente de Israel asegura que la culpa de los muertos en Palestina la tienen los propios palestinos y los ricos y poderosos del planeta aseguran que la culpa de la pobreza y la explotación la tienen los propios pobres y explotados. Por lo tanto, hay que seguir bombardeando a unos y bajándoles el sueldo a otros. Es por nuestro propio bien, aunque nos cueste entenderlo. Enternecedor.