Dichosos críos

Pensemos los malagueños en el tornado que azotó a gran parte de nuestra ciudad el domingo día 1 a las 21 horas. ¿Fue una casualidad que –con la cantidad de ciudadanos que se encontraban por la calle y los que estaban en sus casas– los cristales, las chapas de uralita, los tejados, los árboles, que volaban a 180 km/h, no hubieran degollado a más de una persona y herido gravemente a muchas más de las que han resultado heridas? No, no ha sido una casualidad, ha sido la providencia de Dios, que, como padre bueno y misericordioso, ha protegido a esos hijos suyos de un mal mayor. ¿Será motivo de reflexión, ante esta campaña infame laicista, de que “Probablemente Dios no existe”? Para muchos nos ha quedado muy claro, aunque ya lo teníamos, que Dios existe.

ELENA BAEZA MÁLAGA

Si yo fuera malagueño (gracia o castigo que, en Su infinita sabiduría, me ha ahorrado el Señor, Él sabrá por qué), tal vez pensara: ¡Cáspita, cuánta razón lleva esta señora y lo que se tiene que estar divirtiendo ese tipo al que ella llama Dios! El tal Dios provee un buen tornado y se dice: ¡Ea, venga, vamos a azotar Málaga por pura diversión! Se sienta delante de la videoconsola, se pone a los mandos y comienza el juego: consiste en dirigir con el play-stick los vientos, la caída de los árboles, los cristales hechos añicos y los tejados voladores para conseguir que no degüellen ni hieran a ninguno de los muñequitos que recorren la pantalla llorando con desesperación y dando alaridos. ¿A que mola mazo, tío?

Si yo fuera malagueño (funesta tentación en la que el Altísimo no dejó caer a mi familia) tal vez reflexionara en estos términos: ¡Condenado crío el tal Dios, con su “PlayStation-Divina Providencia”, que manda tornados para hacer una gracia y luego evita males mayores para que así le debamos algo, no te fastidia! ¿No podían darle a Dios unos azotes o al menos meterle en un curso de Educación para la Ciudadanía, que buena falta le hace?

Como yo no soy malagueño, sino asturiano (inmerecido don que los cielos me otorgaron), me repito: Esta gente católica “non tien igua”. Porque, vamos a ver: si el tornado hubiera borrado Málaga de la faz de la tierra y exterminado a casi toda su población, ¿habría llegado usted acaso a una conclusión distinta? Si hubiera sucedido todo lo contrario, para usted también probaría lo mismo, ¿a que sí? Pues entonces qué más da: para ese viaje no hacían falta ni alforjas ni tornados.