Porque tú lo vales

La reina Isabel II ha modernizado su web para adecuarla, dice, al siglo XXI. Sería bueno que también se modernizara la de la Casa Real de España, ya que, en una reciente visita, pude constatar que mantiene su “reconocimiento y gratitud a nuestro Generalísimo Franco”, que nos ha dado “un ejemplo único de amor a España”.
EUSEBIO FRESNILLO ORTIZ MADRID
Me parece que exagera. He perdido un buen rato mirando la (aburrida) web de la Casa Real (www.casareal.es) y no he encontrado ni rastro de lo que dice, salvo (como es natural) en el discurso del 22 de noviembre de 1975, con motivo de su proclamación y en algún otro parecido. Ese discurso se pronunció así en aquel momento y la página web lo reproduce con fidelidad histórica: ¿qué esperaba usted? ¿Que lo corrigiera ahora y rectificara: donde dije digo digo Diego? ¿Que borrara, al estilo de Stalin, a Franco de las fotos y su nombre de los discursos? Una cosa es modernizar y otra, muy distinta, hacer trampa, barrer el pasado debajo de la alfombra y tararear pío, pío, que yo no he sido.

Del rey se pueden decir muchas cosas (salvo expeditiva intervención de la censura a través de la Fiscalía, como ocurre a menudo), pero no creo que nadie diga que no es bien nacido: en su página web está su árbol genealógico, repleto de sangre azul y apellidos rimbombantes. Y ya sabe: de bien nacidos es ser agradecidos. ¿Le parece que Juan Carlos I podía dejar de dar las gracias al Caudillo, que fue quien le puso en el trono? Yo creo que, con menos, no cumplía. A mí me parece obligado recordar que la segunda restauración borbónica, en la persona de Juan Carlos I, fue obra del Dictador, al que en la web llaman con oportuno pudor (o sobrado cinismo) “anterior jefe del Estado”.

Por otra parte, me parece una auténtica pamplina modernizar una web o decorar la imagen de la monarquía para que parezca una institución democrática y contemporánea. Lo que hay que modernizar no es la web, sino la realidad. A mí me da lo mismo que el rey y su hijo sean demócratas, solidarios, de intachable conducta en sus negocios privados y en general súper-fenomenales (supuesto que lo sean). A mí lo que me preocupa es que, si fueran fascistas, carroñeros, disolutos, trapaceros y en general medio lelos, también serían reyes. Porque sí, por ser hijos de, porque ellos lo valen. Ese es uno de los pequeños problemas de la monarquía, ¿no le parece? ¿La web? Lo que hay que cambiar es el Estado.