Hay ropa tendida

No entiendo muy bien la cobertura informativa sobre la carta que recibió Rodríguez Zapatero para asistir a la reunión del G-20. Cualquiera que se haya carteado alguna vez en inglés sabrá que ‘Dear X’ no tiene nada de especial. Cuando me carteo con universidades británicas para pedir información, siempre me responden empezando por ‘Dear’ y a veces, incluso, acaban con ‘yours faithfully’, pero nunca me da por pensar que es una atención especial hacia mí, ni que tenga un sentido literal. Es conocido que Zapatero no sabe inglés, pero ¿tampoco hay nadie en los medios españoles que lo sepa?

 

MARIO RUIZ MORENO MADRID

Creo que la “información” que se quiere transmitir salta a la vista: lo súper-colega que es Zapatero de los poderosos de tierra, cuánto le quieren, que le consideran uno más y que le dejan sentarse a comer en la mesa de los mayores. Equivale a aquella foto de Aznar con los pies encima de la mesa en compañía de Bush. No creo que el inglés sea el problema: si la carta fuera encabezada por un “Hi, honey” y concluyera con “yours in love and lust”, daría lo mismo. La única noticia es que Zapatero alterna con los que más mandan en el planeta.

Si no fuéramos criadas respondonas, deberíamos alegrarnos y disfrutar, y hasta presumir de que nuestro señorito es más coleguilla de Obama que otros, chúpate esa. Es como el viejo chiste de la esposa que ve a dos pilinguis: una es la amante de su marido; la otra, la de un cuñado. “¡La nuestra es mucho más mona, dónde va a parar!”, se pavonea orgullosa la señora.

¿De qué nos vale a los criados de la casa que el señorito se codee con los grandes? Ni la más remota, pero sí sé de qué le vale a él. Dejando aparte la (no pequeña) inflamación de la vanidad, cuando uno come en la mesa de los mayores, se gana el derecho a volverse esotérico, condescendiente y retórico con los pequeños. Uno puede ocuparse de asuntos de Estado, internacionales, graves y secretos, cosas que nosotros no podríamos entender ni puñetera falta que hace que nos las expliquen. ¿Recuerda cómo nos metieron en la OTAN? El que decía que no es que era infantil y no entendía las graves responsabilidades de los adultos y la alta política de Estado. Pues a eso me refiero: ¿ha visto como trata ya Zapatero a quien critica el plan Bolonia? Pues espere a ver cómo nos explican lo de Afganistán, por ejemplo. Por eso a mí que le dejen sentarse a la mesa con los mayores me asusta. Crucemos los dedos.