Abre los ojos

Admito que salirse por peteneras ante una pregunta, a menos que seas testigo en un juicio, es legal. Pero ya que hablo de juicio, podemos juzgar, en el sentido de evaluar, las palabras y silencios de Bibiana Aído, que en la entrevista concedida a este diario la semana pasada se negó a hablar sobre la financiación de la Iglesia y sobre la negación de sus derechos laborales a los trabajadores y trabajadoras del sexo. Repito: es lícito no responder a la pregunta de una entrevista, pero ¿no es también irrespetuoso? Que la titular de Igualdad no se pronuncie firmemente sobre estas llagas de su competencia dice mucho de ella. Para mí, mucho de malo.

MANUEL MÉRIDA FERNÁNDEZ OVIEDO

A mí me entristeció la entrevista, cuyo titular afirma que “los hombres no sacan ninguna ventaja del machismo”. ¿Ah, no? Me parece la joya del “pensamiento” zapateriano y pamplinero. Es como decir que en realidad los empresarios no ganan nada explotando a los trabajadores y a las compañías de móviles no les interesa estafar a los clientes. Claro, Bibiana, mujer: en cuanto tú les abras los ojos y comprendan por fin que el mal no trae cuenta, los bancos, las empresas y los machistas, todos a una, se volverán benéficos. ¡Habrá cosa más fácil! Basta con ignorar la realidad y dirigirse al corazón del ser humano. Y por supuesto: Estados Unidos no saca tampoco ninguna ventaja al invadir Irak, ni los blancos del racismo, ni las farmacéuticas de las patentes, etc.

No existe la explotación ni la voluntad de poder. Sólo hay personas que están equivocadas o por pura ignorancia son machistas, empresarios explotadores, asesinos múltiples, etc. Basta con sacarles de su error y ya está. Por eso gobernar no es otra cosa que hacer pedagogía, abrirles los ojos a todos los que no comprenden que en el fondo (de sus corazones, será) a ellos también les interesa más ser buenos que malos. En fin, una charlotada: un proyecto político digno de chiste de Jaimito. En este mesianismo de opereta, el machismo no es más que una equivocación; pero en cuanto Bibiana traiga la buena nueva de que no vale la pena, se acabó; qué pasa, cuál es el problema.

Desolador, ¿verdad? Desde semejante indigencia intelectual, sin siquiera entender qué es el machismo, ¿cómo se puede esperar algo? Cuando dice que “su principal objetivo es educar a los jóvenes”, ¿no da un poco de miedo? Mire, amigo, visto el percal, casi mejor que no haya contestado, ¿no le parece?