El día de mañana

Da la ligera impresión de que, según la versión que oigas sobre la situación económica nacional, el horizonte que se nos presenta va a resultar diferente. El presidente acaba de manifestar que el fin de la crisis tiene una fecha de caducidad no muy lejana, apuntando, en concreto, allá para el final del presente año. En cambio, al ex vicepresidente le da por declarar que dicho final no lo divisa para nada claro. Por si fuera poco, el Banco de España se nos descuelga con que esta persistente crisis seguirá siendo nuestra fiel acompañante, incluso, a lo largo del año próximo. A ver si logran ponerse de acuerdo de una vez por todas, porque en lugar de sembrar esperanza en el sufrido ciudadano medio, lo que están consiguiendo es aumentarle, y de qué manera, ¡barástolis!, su incertidumbre.

MIGUEL SÁNCHEZ ZARAGOZA

Vamos a ver: el presidente del Gobierno, que se sepa, no goza de capacidad predictiva ninguna. De hecho, usted le recordará negando con legendaria contumacia que hubiera ninguna crisis, ¿verdad? Si fue el último en verla venir, ¿cómo puede ahora saber cuánto le queda? Bien es cierto que en aquel momento había elecciones y reconocer la existencia del más mínimo problema le habría resultado incómodo. Así que una de dos: o los vaticinios presidenciales fallan más que una escopeta de feria o el presidente no tiene el más mínimo reparo en decir lo que más le beneficie, a despecho de la realidad que tenemos todos a la vista. Elija usted.

Y con respecto a la pitonisa Solbes, pues ¿qué quiere que le diga? Debería llevar una túnica como las de Rappel y las uñas de la misma longitud que Aramis Fuster. Tampoco acertaría ni una, pero ¿a que nos reiríamos más a gusto?

Lo que no entiendo, la verdad, es por qué nos toman por idiotas (aunque imagino que aciertan). Es como el cartel de los bares: “Hoy no se fía; mañana sí”. Nos dicen, como a los niños, que todo se arreglará el jueves. Cuando llega el jueves, impertérritos, dicen que la salvación será el próximo martes. Ya puestos, más honesto sería que se cogieran de la mano con Rouco Varela y nos dijeran: esto del paro y la crisis es pan comido, en el más allá tendréis de todo, ya veréis, y los últimos serán los primeros, y patatín patatán.