La ordalía

El PP parece estar dispuesto a reclamar al Gobierno la presentación de una cuestión de confianza. Al parecer, van a esperar al día después de las elecciones europeas, de las que ya se ven ganadores, para obligar al presidente a plantearla. Verdaderamente, el Gobierno anda mal de apoyos en el Parlamento, sobre todo a partir de su reciente y contranatural matrimonio de conveniencia con el PP en Euskadi. La cabeza de Ibarretxe le puede costar a Zapatero la suya propia. Era algo que se vea venir.

MARIO LÓPEZ SELLÉS MADRID

No sabía que el PP pensara exigir a Zapatero que presente una cuestión de confianza. ¿Está seguro? Es absurdo: la confianza la propone el presidente cuando lo cree oportuno, no la oposición. ¿Cómo rayos van a “obligar al presidente”? La oposición lo que tiene que hacer, si lo cree conveniente, es presentar una moción de censura. Pero no hay gónadas.

La principal diferencia, aparte de a quién corresponde la iniciativa, es que en España la censura es constructiva, hay que presentar un candidato alternativo, que sería investido presidente en caso de que se aprobara la moción. Además, la mayoría necesaria no es la misma: la confianza se decide por mayoría simple; la censura, precisa mayoría absoluta. El PP, como cabía esperar, va por el camino fácil y engañoso.

Hasta ahora, las dos cuestiones de confianza presentadas las ganaron Suárez y González. Las dos mociones de censura, en cambio, las perdieron los que las impulsaron: González y Hernández Mancha. Hernández Mancha, al perder, dimitió como candidato de su partido. Felipe González no lo hizo, así que ya hay precedentes. A pesar de todo, presentar una moción de censura (que exige mayoría absoluta) y a Rajoy como candidato provocaría una situación incómoda: ¿podría seguir al frente del PP cuando la pierda? Parece claro que no, así que mejor elegir con trampa la mayoría simple de la confianza. Y lo intentarán vender como ordalía medieval, un juicio de Dios: si no se atreve a presentarla, será que tiene miedo; que meta el brazo en el caldero, si no se atreve es que es bruja; y si mete el brazo en agua hirviendo y se quema, también es bruja, pues Dios no la protege, etc. Manda gónadas.