Literatura no literaria

Aunque tenéis una sección de literatura con un gran abanico de posibilidades, noto que está algo coja por la falta de referentes de literatura gay-lésbica. Incluirlos contribuiría a eliminar el estigma de que gran parte de la literatura gay es pornográfica. Si dierais a conocer el mundo gay desde su realidad seríais una gran ventana educativa. La sociedad alardea de tolerancia, pero esta empieza por uno mismo y luego por educar, y cómo vamos a educar si desde los medios no arriesgáis más.

MARTA ROMERO SANTANA MADRID

A menudo me lo pregunto: ¿es la literatura, toda la literatura, pedagogía social, adoctrinamiento, el discurso del poder para “educar” a los dominados? Quizá eso sea, como dice Constantino Bértolo, lo que llamamos “literatura”: por eso mismo la pornografía no tiene “valor literario”, como no lo tiene el realismo. ¿Hay literatura insurreccional? De haberla, estará fuera de la historia de la literatura, no será merecedora de la etiqueta de “calidad literaria”, porque no tiene “valor educativo” (es decir, porque educa contra el sistema, no a su favor). De haberla, esa literatura habrá que buscarla en los márgenes, en los descampados y arrabales de lo literario. Quizá en la pornografía, ¿por qué no? No estará, desde luego, en la literatura homosexual con propósitos didácticos y con intención literaria.

La literatura contra el poder siempre es silvestre, un arbusto de cuneta, ese puñado de hierba que aparece por su cuenta en la grieta de una piedra del muro de la catedral, lo que nos distrae de la solemne misa mayor de las intenciones educativas, formativas, pedagógicas.

Luego el cura siempre trasplanta la flor silvestre a una maceta y, al final, François Villon se estudia en el colegio, ya domesticado como literatura. Si hay otra literatura, que no hable en nombre del poder, que aún no esté en su maceta, tendrá que ser no literaria. Tendrá que prescindir de esa etiqueta de “valor literario” que otorga la autoridad competente. Tendrá que carecer de valores formativos y del tipo de “crítica social” que conduce a recibir el premio Cervantes. Tendrá que ser el mal ejemplo. Lo demás es literatura. Sólo literatura