Democracia con caries

Voté al PSE porque pensaba que ya estaba bien de 30 años de nacionalismo y que Euskadi necesitaba un cambio. Sin embargo, me llevé una desagradable decepción, porque, después de que Patxi López perjuró mil veces durante la campaña que no pactaría con la derecha española, ha sido la primera decisión que ha adoptado, y todo por sentarse en Ajuria Enea. Señor López, me siento defraudada, me ha engañado miserablemente. Es usted rehén del PP y, por extensión, todos los que le votamos. No volveré a cometer el mismo error.

MATILDE MENDO VICENTE BILBAO

Uno de los mayores desafíos de la sedicente democracia española es la extracción de políticos incrustados en su poltrona. Estas muelas cariadas permanecen en el cargo, infectando la encía electoral y provocando abscesos de corrupción y caciquismo. Mi amigo Antonio Orejudo proponía la permuta: mandamos a Ibarretxe de presidente a Andalucía y a Chaves de lehendakari y asunto concluido. Otros odontólogos se inclinan por el trastero europeo: cuando haya inflamación dolorosa, los facturamos a Europa, que es el desván donde arrumbar muebles con termitas, cachivaches, relojes sin manecillas y esa bicicleta estática que nunca hemos usado.

La extracción de Chaves, tras casi 20 años de flemón continuo, se ha llevado a cabo con anestesia, entre algodones y con abundantes analgésicos: ha bastado la tentadora golosina de una vicepresidencia y tan contento. Como tantos otros (Bono, Zaplana, etc.) abandona un cargo para el que fue elegido por uno para el que es designado sin ningún reparo. Problema: no es seguro que se haya arrancado del todo la raíz de la muela podrida, como lo prueba la “aclamación” de Griñán. Las complicaciones quirúrgicas de la extracción de Ibarretxe las conocemos todos y usted nos las recuerda. Problema: subsiste la inflamación y, la pieza que falta, presiona y descoloca al resto de la dentadura.

Lo ideal, claro está, sería una buena higiene bucal, el uso de colutorios e hilo dental a diario, la transparencia informativa y la persecución de la corrupción, el compadreo y el privilegio, pero es inútil: ¿quién convence a los chiquillos de que hay que lavarse los dientes a diario y no inflarse a chucherías?