Blanco nuclear

José Blanco dijo que la derecha es la responsable ideológica de la crisis. Pese a estar de acuerdo, creo que también lo son aquellos gobiernos de izquierda moderada que han hecho seguidismo de la política económica de la derecha porque daba buenos resultados a corto plazo. Se conformaron con adoptar tímidas medidas de carácter social, pero sin atreverse a realizar cambios en profundidad que alteraran mínimamente la estructura del poder económico, históricamente en manos de la derecha. Ni siquiera dieron pasos significativos para combatir la cada vez más desigual distribución de la riqueza, con el agravante de haber desmovilizado a la ciudadanía de izquierdas, que dejó de creer en sus representantes. Si la socialdemocracia, allí donde gobierna, hubiera sido fiel a sus principios ideológicos, proponiendo claras políticas alternativas a las de la derecha neoliberal, me atrevo a decir que países como el nuestro no hubieran sufrido la depresión con tanta intensidad. No obstante, aprovecho para recordar al nuevo Gobierno que más vale tarde que nunca.

 

ENRIQUE CHICOTE SERNA ARGANDA DEL REY (MADRID)

Sí, hay que apuntalarse las mandíbulas para no soltar la carcajada oyendo al PSOE criticar las políticas liberales, como si ellos fueran bolcheviques furibundos. Todos recordamos a Felipe González diciendo que quería que en España hubiera muchos Rockefeller o a Solchaga presumiendo de lo fácil que era aquí hacerse millonario. Con razón Botín (¡ese filántropo!) ha declarado que le encanta la política económica de Zapatero (¡ese revolucionario!).

En fin, habrá que dejar que los del PSOE saquen pecho ante la crisis del capitalismo como los del PP galleaban ante la caída del muro de Berlín. Son cosas de críos, no lo pueden evitar y no hay que hacerles caso.

¿Principios ideológicos? No sé, yo siempre he creído que la socialdemocracia estaba para hacerle a la derecha el trabajo sucio: reconversiones industriales, legislación laboral escandalosa, mano dura con la inmigración, etc. Al fin y al cabo, el PP y el PSOE son empleados y trabajan para el mismo patrón, según le convenga a él. Es como las marcas de detergente: compiten a ver quién lava más blanco, pero pertenecen al mismo dueño, que así acapara el mercado.