Mí no comprender

Creo que Rafael Reig y muchas personas de izquierdas no acaban de entender lo que significa para el hablante de una lengua ver cómo se va perdiendo su uso. Yo, que empecé a hablar catalán a partir de los 17 años, en plena dictadura, lo hice por el convencimiento de que hablar la lengua de un territorio es una obligación moral inherente a cualquier otro derecho. No se acaba de comprender que en Cataluña hay muchas personas que después de 2, 3 o más generaciones todavía no han concluido esa obligación moral. El castellano, como el inglés, son más hablados, pero eso no es óbice para que las lenguas minoritarias se aprendan y se usen.

JORDI MARTÍ BAUTISTA CASTELLDEFELS

Tiene razón: no acabo de entender. No sé muy bien qué es eso de “la lengua de un territorio”, parece una idea bíblica, como si los territorios, en el divino plan, tuvieran asignado cada uno su propia lengua. La lengua de un territorio, ¿es la que se habla allí? ¿O es otra, tal vez minoritaria, pero inherente por designio divino al territorio? ¿Cuál será, en la mente del Creador, la lengua de mi territorio? ¿El ibero o alguna otra prerromana? ¿El latín? ¿El árabe? ¿Y qué deber moral es el de usar la supuesta lengua del territorio? ¿Kafka tenía la “obligación moral” de escribir en checo?

Tiene razón: no acabo de entender que las lenguas tengan derechos, en lugar de los hablantes. ¿Hay que defender el derecho del latín a ser hablado? Me suena como defender el derecho de todo el mundo a ser querido, para lo cual, como proponía Gil de Biedma, habría que organizar un Servicio Sentimental Obligatorio, como la mili, de forma que todos los chicos y chicas atractivos tuvieran durante un año un lío apasionado con quienes no tienen suerte en asuntos eróticos.

Tengo estas dudas, pero nunca he dudado que se deba proteger a los hablantes de cualquier lengua. Tampoco dudo de que sea legítimo que en Cataluña decidan que la única lengua oficial es el catalán. Apoyo eso, pero en cambio lo que no me acaba de convencer es esta farsa de las dos lenguas oficiales, pero una más oficial que otra. Tiene razón: no lo termino de comprender.