Era un halago

Iba tardando ya bastante tiempo en no aparecer como auténtico protagonista de la escena política el ínclito presidente galo. Pero hete aquí que ha hecho unas declaraciones en las que pone literalmente a caldo nada más y nada menos que a algunos de los principales líderes del planeta. Sus palabras de mofa (que conste en acta que no se especifica a qué altura de la comida fueron pronunciadas) iban dirigidas tanto hacia el presidente de EEUU, como a la canciller alemana, e incluían a nuestro presidente. Debería controlar más tanto el lenguaje como el comportamiento para no perjudicar los intereses de Francia.

MIGUEL SÁNCHEZ ZARAGOZA

En realidad Sarkozy le lanzó a Zapatero un piropo. Será tonto, pero gana elecciones, que es de lo que se trata, vino a decir. Viniendo de Sarkozy, un tipo que siente una intensa alergia hacia los intelectuales, son palabras de elogio. El veneno, por supuesto, iba dirigido a Lionel Jospin. Y el que parecía querer llamar tonto a Zapatero era Emmanuelli (socialista), no Sarkozy. Y que conste en acta: Libé sí especifica que fue a los postres (compota de manzana).

Sarkozy ha derrumbado los mitos sagrados de la presidencia francesa. Presume de no ser intelectual. No es antiamericano. No se enternece viendo quesos y vacas en los flaubertianos comicios agrícolas. Le mola ser rico en público. Etc. Sarkozy imita a en esto a Felipe González, gato negro, gato blanco: lo importante es que cace ratones. Fútbol son goles y a Zapatero le elogia porque mete goles. Sarkozy debe de valorar la inteligencia más o menos como Millán Astray.

Con lo que más me he reído, sin embargo, ha sido con las reacciones. La carta de SOS Ségolène pidiendo perdón a Zapatero es de carcajada. Sólo la supera, claro está, la reacción de la derecha: Frédéric Lefebre ha dicho que la señora necesita “d’une aide psychologique”. En la misma vena cómica está el PP: bobo solemne sólo le podemos llamar los de casa, etc. Los demás no podían ser menos chistosos: “Nada más y nada menos” se escandaliza usted, como si cuanto más “líderes del planeta” no fueran más risibles. Otros han sacado a relucir hasta las alzas de los zapatos del francés. Para mear y no echar gota, oiga.