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¿Serán tan tontos casi todos los periodistas del mundo que “saquen de su contexto” (es decir, yerren o mientan) al informar de que el Papa ha afirmado que el preservativo agrava el sida en África? Y si fueran tan tontos, ¿cómo es que el Papa no ha rectificado esa falsa información que, según los expertos, puede aumentar en millones las víctimas del sida en África y el mundo entero? Está claro que un yerro o mentira, si no se reconoce, sólo puede intentar excusarse a base de embustes y atropellos cada vez mayores, y que se coge antes a un mentiroso que a un cojo.

MARTÍN SAGRERA CAPDEVILA MADRID

Sin perjuicio de que, en efecto, sean tontos de remate, yo creo que es una respuesta vaticana aprendida de los políticos. Ellos nunca se equivocan: lo que pasa es que les tergiversan. Su acción de gobierno jamás es nefasta: lo que pasa es que no la comunican bien. A ellos nunca les pillan con las manos en la masa: se trata de un montaje, no es lo que parece, lo pueden explicar todo (cariño).

Al rescate del Papa Benito 16 ha saltado Vázquez, embajador de España y uno de esos superhéroes que el PSOE tiene en plantilla: van vestidos de socialistas-Clark Kent, pero aprovechan una cabina de teléfono para cambiarse de ropa y salir volando con sus uniformes de chupacirios (que incluyen mantilla y peineta para las damas). Dice súper-Vázquez que hemos manipulado al Papa. A mí que me registren: no tengo nada contra los Papas (muchos de mis mejores amigos son Papas), pero no me atraen tanto como para andar manipulándolos. Vázquez se ha descolgado con que: “Se ha tergiversado la intencionalidad”. En Ratisbona o en África, Benito es un incomprendido, qué le vamos a hacer: con su mejor “intencionalidad” siempre suelta barbaridades.

Nuestros políticos son así. Ante una crítica disponen de un menú desplegable con sólo cuatro opciones de respuesta automática: 1) Se ha sobredimensionado, ¡jo, no es para tanto!; 2) Son fallos de comunicación: no lo hemos sabido contar; 3) ¡Pues anda que tú!; y 4) ¡Ahí va lo que ha dicho! ¡Machista, a Bibiana que vas! Escuchar una voz humana es imposible: todo está grabado de antemano.