Pacto de Estado

Alega el portavoz presuntamente socialista que no se puede reprobar a un jefe de Estado extranjero. Pero ese jefe de Estado se permite injerirse en las cuestiones privadas del reino de España, y sus miles de súbditos critican con absoluta impunidad las leyes nacionales. La Iglesia vaticana ha facilitado la muerte en la hoguera de millones de nacidos, o de los acusados de brujería o sodomía, o de los judíos y los islamistas. Si los cardenales tuvieran algo de vergüenza estarían callados. Y si los militantes socialistas lo fueran efectivamente, no tolerarían la rebelión contra las leyes aprobadas por el Congreso. Y si el Gobierno tuviera dignidad, rompería las relaciones diplomáticas con esa última dictadura existente en Europa. Los ciudadanos los reprobamos a todos.

ARTURO DEL VILLAR MADRID

La lucha contra la Iglesia católica debe organizarse en varios frentes simultáneos, a imitación de la lucha contra organizaciones que atentan contra la pacífica convivencia, pues, como dice usted, la Iglesia tiene ya demasiados antecedentes de violencia, desde las Cruzadas a la Inquisición.

El estrangulamiento de la organización requiere perseguir su entramado financiero, que es complejo, internacional y tentacular. Inversiones, propiedades, sociedades, donaciones, impuestos, etc. No menos urgente es la decidida acción contra su formidable aparato de propaganda. Y es decisivo, como se sabe, la unidad de todos los demócratas y la formación de un bloque laico-constitucional: un gran pacto de Estado para derrotar a los partidarios de la teocracia.

Por último, pero no menos importante, está la lucha contra el “entorno” de la Iglesia. Todos esos tertulianos, gacetilleros y propagandistas que hacen apología de la Iglesia o sus fines deben ser investigados: hay que montar otro macro-proceso. En especial, hay que poner freno a su trabajo de reclutamiento en los colegios. Y por supuesto, mano dura con la kale borroka de la plaza de Colón y con la ofensiva religiosa de baja intensidad en juras de ministros, vicepresidentas de mantilla o presentación de herederos a la Virgen de Atocha. Juntos podemos, oé, oé,oé.