Yo maté a Kennedy

Tal y como denunciaba Carlo Frabetti, si no condeno la pedofilia, ¿me acusarán de pedófilo? Pues se me acumula el trabajo, ¡la de cosas que aún no he condenado! Sin duda corro peligro y el Gobierno se lanzará sobre mí. Una vez asistí a un mitin de un partido (entonces) legal, por lo tanto perderé el derecho a presentarme a las elecciones. Podría ser peor: dentro de poco, me meterán en la cárcel porque leí a Alfonso Sastre. ¿Cree que corro peligro?

FERNANDO POVEDA MADRID

No le quepa duda. Que el Reichsinnenminister, Herr Rubalcaba, se apiade de mí, pero no voy a condenar a ETA en este artículo. Como Isaac Rosa, temo que esto baste para meterme en la cárcel. Yo creía que, en Derecho Penal, todo lo que no está expresamente prohibido, está permitido y, por lo tanto, no condenar a ETA ni la pederastia o el robo con escalo no eran delito. Ahora veo que sí: no puedes ejercer derechos fundamentales, como el de presentarte a unas elecciones. Por otro lado, según dicen, no más de seis grados me separan de cualquier persona en el universo, lo que sin duda llevará al fiscal a acusarme de pertenecer al “entorno” de ETA. Según eso, también pertenezco al “entorno” del
Ku-Klux-Klan, la Mafia, Charles Manson y al del misterioso segundo tirador que abatió al presidente
Kennedy, ¿por qué no, ya puestos?

También es delito coincidir en los fines (no en los medios) con alguien que utiliza medios ilegales (para los mismos fines). Fabuloso: si un tipo mata en contra del aborto, ¡a la cárcel con el Papa! A mí me alarma mucho más lo contrario: que el Gobierno coincida con ETA en los medios (aunque persigan fines diferentes). Para nuestro Gobierno, como para ETA, todo vale, todo está justificado en la lucha contra el terrorismo. La cuestión, al parecer, es cazar ratones, sea como sea.

En una democracia y un Estado de derecho, nada justifica el uso de la violencia. Por eso me asusta tanto este cazurro empeño en negar la premisa (la democracia y el Estado de derecho): en el fondo, lo veo como un llamamiento a la lucha armada. ¿Defender ideas en las urnas? ¡Naranjas, no les vamos a dejar: que empuñen las armas!