¿Quién da más?

La devoción a la Virgen del Pilar es candidata a tesoro del patrimonio cultural inmaterial. Se une a otras candidaturas como un filandón, un lagarto o un chistu. El misterio de Elche ya es patrimonio cultural inmaterial. Si un drama lírico medieval es considerado un tesoro cultural inmaterial, ¿por qué no la devoción a la Virgen del Pilar? Hasta el 31 de mayo se pueden presentar más candidaturas a tesoro del patrimonio cultural inmaterial. Por ejemplo, el cierzo del valle del Ebro es un tesoro inmaterial, aunque difícil de llevar.

ANTONIO NADAL PERÍA ZARAGOZA

Ya que se acepta pulpo como animal de compañía, propongo la inquina contra la suegra, tesoro inmaterial que facilita la convivencia y (lo que es mucho más importante) la conversación en los bares. Según la UNESCO, el patrimonio ese son “los usos, representaciones, expresiones, conocimientos y técnicas, junto con los instrumentos, objetos, artefactos y espacios culturales que les son
inherentes”. La antipatía solapada contra la suegra vale, por lo tanto.

Entre el patrimonio más nuestro, las despedidas de soltera, junto con los objetos, artefactos y espacios culturales que les son inherentes, a saber: enormes (¡al menos a mí me lo parecen!) pililas de goma, un boys, un karaoke, los microtangas y la formidable y lloriqueante merluza de pacharán y gintónics. Vale la expresión ¡Bote!, con la que los camareros celebran la propina. O el españolísimo: usted no sabe con quién está hablando. Ítem más, la leyenda urbana del amigo-del-amigo-del primo que trabaja en Urgencias y atendió a tal famoso con una botella encajada ya saben dónde. También la “tristitia post coitum” y su artefacto más representativo: el acogedor cigarrito de después (que permite al menos sobrellevarla con cierta elegancia). Ítem plus: vale la santa intolerancia episcopal española, que Dios conserve muchos años para diversión de todos.

Cuando el diablo no tiene que hacer, con el rabo espanta moscas. Ya que tamañas bobadas o auténticos tesoros al parecer tienen que existir, por lo menos que los elijan con un poco de gracia, porque, mira que la devoción a una virgen: ¡barástolis!