Carta con respuesta

Ateo y anti-teo

Los enfermos homosexuales, como calificó en su momento la OMS, no pueden formar una familia natural, por mucho que Manuel Rico escriba en ‘Público’ que los homosexuales pueden procrear por sí mismos o eso defiende en su artículo. Y es que la Ley Natural no lo permite, así de simple. El libro de la editorial Casals está totalmente en lo cierto y sus autores les han metido el dedo en el ojete. Defiende los valores de Educación para la Ciudadanía, que no para la sodomía, como hace el libro que ya se imparte en siete comunidades autónomas.

ÁLVARO JESÚS MEDINA, Madrid

Defender lo evidente es desalentador, así que su carta me llena de alegría: sigue siendo necesario repetir obviedades. Por supuesto que mi amigo Manuel Rico no ha escrito la sandez que usted ha leído: hablaba del derecho a "formar una familia", no a procrear.

A mí, el propósito de adoctrinar a los más pequeños me parece muy tentador, aunque ingenuo hasta el disparate. Es inútil, se lo digo como padre: no se dejan. Crecen más silvestres de lo que pensamos. Un ejemplo, yo mismo. Me educaron religiosamente y, gracias a eso, ahora puedo ser ateo con todo fundamento. Más aún: soy anti-teo. Creo que Dios no existe, pero, si existiera, yo estaría en contra. Un Dios que te manda al infierno sólo por no creer en él es, salta a la vista, algo presumido, un rencoroso y muy mal tomado. Y si yo creyera en él sólo por ir al cielo, no me respetaría a mí mismo, así que estoy en contra, me opongo a Dios, en el caso de que exista. Otro ejemplo: usted mismo. Imagino que le educarían para respetar a los demás e intentar no ofender y... mírese, hablando del dedo en el ojete y de la sodomía.

Con los niños, soy optimista porque no se dejan manipular. En cambio, con nosotros, los mayores, soy muy pesimista. Es sorprendente lo fácil que al parecer resulta inculcar cualquier idea absurda o fanática a los adultos como usted y yo. Los niños son impermeables, tienen la fea costumbre de pensar con su propia cabeza. A nosotros nos convencen de lo que les da la gana.

En cuanto a la naturaleza, ¿qué tendrá que ver? ¿No es natural acostarse con la propia madre, no es natural acaso la rapiña, el egoísmo o el extermino de los débiles? Que algo sea natural, la verdad, no indica nada bueno. ¿Hay algo más antinatural que escribir la Divina Comedia? Por suerte y por desgracia, los seres humanos nos hemos desterrado de la naturaleza y vivimos en la sociedad, en la cultura, en la historia. Al menos, la mayoría de nosotros. No aplicamos la ley del más fuerte, por ejemplo. Este exilio da melancolía, sí, pero también fuerza moral.

RAFAEL REIG