Ya pasó todo

Estamos soportando actuaciones fascistas. Hemos soportado la ignominia de pactar con los fascistas la transición a la democracia. Y ahora nos lo tenemos que comer con patatas. Este es el único país que no ha encerrado en la cárcel a los fascistas. El PP está profundamente infectado de fascistas. Fascistas. Y no me cansaré de decirlo. Fascistas. Los fascistas tienen que estar en la cárcel. Se ilegalizan candidaturas por no condenar a ETA. Pero no se ilegaliza a los fascistas. España, hoy por hoy, está plagada de fascistas. Los demócratas deberíamos ponernos en huelga general hasta no ver encerrados en la cárcel a todos los fascistas.

MARIO LÓPEZ SELLÉS MADRID

Tranquilo, don Mario, tranquilo, que ya pasó todo. Tome, beba un poco de agua. Respire hondo. Así, mucho mejor, ¿verdad? Siéntese aquí. No, qué va, le prometo que ya se han ido todos: no hay fascistas por aquí, no se preocupe. No van a venir, pero, si vienen, les atizamos en toda la cabeza, se lo prometo, entre usted y yo. Eso es, sí, señor: los fusilamos en el acto, déjelo de mi cuenta, ¡bang, bang!, uno menos. Ahora tómese esta pastillita, ya verá qué bien le sienta. Que sí, que he mirado por la ventana. No, que no vienen los fascistas malos: ande, descanse un poco, le voy a apagar la luz, mejor así, ¿verdad?

No, si lleva usted razón, pero es que no caben en la cárcel. Hace poco oí a un amigo discutir con uno. El otro le dijo: hombre, no es para tanto, no vamos a llegar a las manos. “Ese es el problema”, diagnosticó mi amigo. No siempre se puede barrer bajo la alfombra: hay que ponerse una vez colorado y no cien amarillo. Y estoy de acuerdo con usted en que, cuando se planteó la alternativa “reforma o ruptura”, tomamos el camino equivocado. Y sí, de ahí viene todo lo demás, y suma y sigue.

Lo único que pasa es que, si se sulfura tanto, acaba pareciéndose a ellos. Seguro que recuerda el último mensaje que los sitiados en Gijón enviaron al buque que les apoyaba con artillería: “El enemigo está dentro: disparad contra nosotros”. Pues eso, don Mario: como decía Marco Aurelio: “La mejor manera de defenderte es no parecerte a ellos”.