La feria del libro

¿Cuántos libros has leído más de una vez? El saber no ocupa lugar. Con ese mandamiento, los amantes de la lectura y los que solamente son amigos lejanos deciden comprar una cantidad de libros que está muy lejos de lo que sería de sentido común. Porque comprar libros que nunca leeremos o lo haremos solamente una vez no es de inteligentes; porque suponen un grave atentado contra el medio ambiente; porque de nada sirve parecer culto si después se acumulan libros sin sentido. ¿Sabes lo que es una biblioteca? Es un sitio público en el que de forma gratuita puedes tener libros durante un mes y devolverlos una vez leídos la única vez que lo harás en tu vida. Presta libros, regala los que ya hayas leído, ya que haciendo eso dejarás tu inteligencia fuera de toda duda.

IGNACIO CABALLERO BOTICA MADRID

Yo sí lo sé: toda mi vida he usado bibliotecas, pero también me gusta tener libros. No muchos: los que quepan en las cinco estanterías que tengo. Si entra uno, sale otro: lo regalo. Y sí releo muchos libros: muy a menudo los de poesía, por ejemplo. Además, a mí me gusta enredar con varios libros al mismo tiempo y, como usted sabe, en las bibliotecas sólo te permiten sacar tres a la vez. Los que haya, claro, porque, al menos en Madrid, cada vez hay menos libros en las bibliotecas. Faltan cosas de Galdós o Valera, así que pensar en encontrar a Palacio Valdés o a la Pardo Bazán es pensar en lo excusado.

Por otra parte, soy un padre de familia. La afición a la lectura (como todas las pasiones) la desata el capricho y el encuentro fortuito. Para mí fue un gran privilegio que en casa de mis padres hubiera miles de libros: podía picotear, echar una ojeada a uno u otro, cambiar siete veces de libro en una tarde de lluvia… Así me convertí en un lector incansable y me convencí de que tener libros en casa (y ver leer con placer a sus padres) es todo lo que necesitan los niños para aficionarse.

De acuerdo, pues, hay que usar bibliotecas y llevar a los niños a la biblioteca, pero no creo que haya que ponerse tan rígido: tener en casa unos cuantos libros al alcance de la mano y el capricho es más acogedor que tener una tele.