El empedrado

Tan sólo dos días después de las elecciones al Parlamento Europeo ya hay centenares de interpretaciones sobre sus resultados, muy favorables a la derecha. Yo, que me sitúo en la izquierda perdedora, para darme ánimos, me he construido la que expongo brevemente a continuación: lo que ha decidido la mayor parte de los votantes europeos, en justicia y con buen criterio, es dejar la responsabilidad de sacarnos de la crisis en manos de los mismos que nos metieron en ella. Ahora, que aguanten el tirón.

ENRIQUE CHICOTE SERNA ARGANDA DE REY (MADRID)

Pues igual tiene razón. A mí que me registren. A mí, que no sé interpretar ni los gestos de mi novia, ¿cómo se me va a ocurrir atreverme con unas elecciones? El PSOE, en su probada sabiduría, ha dejado el “análisis poselectoral” en las capaces manos de Leire Pajín, y sólo quiero expresar mi perplejidad ante dos afirmaciones.

Una: que no se “pueden extrapolar los resultados a unas elecciones nacionales”. ¿Por qué no? Sobre todo si tenemos en cuenta que toda la campaña se ha hecho “en clave nacional” (como dicen los periodistas). Durante la campaña evitan hablar de Europa como si quemara y nos convencen de que se trata de una reyerta entre el PP y el PSOE sobre asuntos que sólo conciernen a nuestro pequeño patio de vecinos: que si la corrupción, que si viene la derecha, que si el Falcon, que si las Azores. Aburridos nos tenían de tanto repetir que esta votación no trataba de Europa, sino de política nacional. Ahora bien, si pierden, ¡ay de aquel al que se le ocurra sacar conclusiones de ámbito nacional! ¡Más le valdría atarse una rueda de molino al cuello y tirarse al río!

Dos: la culpa es de la crisis. ¿La crisis? ¿No era internacional? En ese caso, los electores habrían castigado con igual dureza al partido en el Gobierno en el resto de Europa, pongamos en Francia, en Alemania o en Italia. Incluso en el Reino Unido, ¿alguien atribuye la derrota del laborismo a la crisis económica? En fin, si el caletre de la Pajín a pleno rendimiento arroja estas interpretaciones, ¿cómo voy a ponerme yo también a interpretar? Lo mejor es echarle, como de costumbre, la culpa al empedrado.