Hay que convencer

Desde una perspectiva de izquierdas, por más vueltas que le doy a las últimas medidas adoptadas por el Gobierno de Zapatero en materia de política fiscal, no consigo entender su rumbo. Por un lado, suprime el impuesto que grava la propiedad (Patrimonio) y reduce el que recae sobre los beneficios empresariales de las pymes (el de Sociedades), pero no sube el tipo aplicable a las grandes compañías. Por otro, aumenta dos tributos de naturaleza indirecta (sobre el tabaco y los carburantes) que pagamos todos por igual en función del consumo. La explicación dada es que no se puede seguir aumentando el gasto social sin elevar la presión fiscal. En esto último estamos de acuerdo, pero ¿por qué lo hace reduciendo la contribución a la caja común de los más ricos e incrementando la carga sobre la población en general, con independencia de su nivel de renta? ¿No debería ser justo al revés? Luego llegan las elecciones y pasa lo que pasa.

ENRIQUE CHICOTE SERNA ARGANDA DEL REY (MADRID)

Pues yo sí creo entender el rumbo: se trata de un flujo neto de los que menos tienen hacia los que más tienen, así pagan los platos rotos los de siempre. Añada una política de subvenciones populistas en época electoral, sazone con oratoria, dele un golpe de horno con ¡que viene la derecha!, un poquito de perejil ecologista y ya lo tiene. ¿Que no es una política de izquierdas? ¡Toma, claro que no! Eso ya lo sabíamos. Si quisiéramos una política de izquierdas, ¿no sería mucho más fácil votar a la
izquierda?

Ni quién paga la cuenta (política fiscal) ni en qué se gasta son de izquierdas: el 0,7% a la Iglesia católica, para empezar a hablar, y el practicante que va corriendo a ponerle inyecciones a los bancos, y la pasta para que se vendan más coches, etc.

Entonces ¿por qué no vota la mayoría a la izquierda, si tenemos razón y además es por su propio bien? Si supiera la respuesta, sería secretario general del PCE. Por suerte para el PCE, no sé la respuesta, pero sí creo que la parte que más nos importa de la respuesta es esta: por nuestra culpa. Esa pregunta es la que nos tenemos que hacer mejor y más a menudo los que sí votamos a la izquierda.