Botín sin gafas

El presidente del Banco Santander, Emilio Botín, apuesta porque el Banco de España sea el encargado de reestructurar el sistema financiero español con “plena capacidad para actuar sin interferencias políticas”. Es decir, que los representantes democráticamente elegidos por el pueblo no tengan ni voz ni voto en lo que los bancos puedan hacer o dejar de hacer a partir de ahora. O lo que es lo mismo, dejar la economía en manos del organismo dirigido por Miguel Ángel Ordoñez que sigue pidiendo una reforma laboral repleta de nuevos contratos, como si ya no hubiera suficientes, y un impulso en la liberalización de los mercados. Más leña para una locomotora que funciona gracias al pueblo, pero sin el pueblo. 

CARLOS PASTOR. MADRID 

Es una vieja ocurrencia que sueltan cada equis tiempo a ver si cuela. Ya el Caudillo, Francisco Franco, recomendaba: “Haga como yo y no se meta en política”.  En la misma línea de pensamiento-bonsái, Felipe González afirmaba: “Gato negro, gato blanco: lo importante es que cace ratones”. El propio Zapatero ha mantenido un decisivo “giro a la izquierda” en materia económica y fiscal durante ¡seis horas!, porque lo único que le importaba era conseguir votos tan indiscriminados como esa violencia condenable, venga de donde venga.  

La ideología, la política y demás ordinarieces siempre las ponen los demás. Es como los niños pequeños, que piensan que son los de otras regiones los únicos que tienen acento: ¡ellos hablan “normal”! La propia ideología es como tener las gafas sucias: uno nunca nota que tiene las gafas sucias porque no ve la suciedad, sino que ve a través de ella. Como decía Althusser: “la ideología no tiene exterior”.  

La “plena capacidad” a la que se refiere Botín es el monopolio de la política y la ideología del capitalismo depredador, la explotación y el máximo beneficio. La economía es, por supuesto, política. Es más: es el núcleo de la política. Esa pretensión de neutralidad tecnocrática es una simple falacia para apandar a mansalva y por nuestro bien, sólo para “crear riqueza y empleo” (que, como ya sabemos, es el único propósito de estos filántropos).