A Tribute to the enye

El “ñacionalismo” intenta ahora imponer en los ordenadores de otros países la eñe. Para poder utilizar sin problemas los ordenadores hechos para otros idiomas, en lugar de querer insensatamente que ellos se adapten a algo de nulo valor real, lo sensato sería modificar nuestra ortografía, como ya se ha hecho otras veces, y debería hacerse también con otros matices del idioma, dando un ejemplo de sensatez a otras lenguas, lo que sí nos valorizaría de verdad; renunciando de buen grado a la eñe.

  

MANUEL DELGADO IRIARTE. MADRID 

Recuerdo (y le remito a) aquel artículo (“Catalunha en la Espanya moderna”), allá por 1983, en el que Juan Benet salía, armado hasta los dientes, en defensa de la eñe, que, a su modo de ver, daba testimonio de la superioridad del español sobre el resto de las lenguas del planeta. Acababa con un rotundo: “Cataluña, en nuestra lengua, se escribe con una eñe como la copa de un pino”.  Poco tardó Sánchez Ferlosio en darle la razón, no sin censurar que “ese tremendo vanidoso de Juan Benet ha debido de disfrutar como un enano, aunque a costa de merecer, por lo demás, la tacha de pescador de aguas fáciles, pues es sabido que los catalanes siempre pican; que con ellos es como con las tencas: no hay más que echar el anzuelo y recoger”.

¿Renunciar a la eñe de buen grado? ¿Por nuestro propio bien? ¿Para que nos avaloren los bárbaros y nos vendan a espuertas sus cacharros? ¡Ni de coña! ¡Hasta ahí podíamos llegar! ¿Qué será lo siguiente? ¿El genitivo sajón, como en esas peluquerías de barrio que se llaman “Yolanda’s”?

Lo que me parece un disparate es la pretensión de dar “un ejemplo de sensatez a otras lenguas”. Reformar la ortografía para edificación moral nada menos que de las “otras lenguas”: ¡pues sólo eso nos faltaba para echar a rodar por el talud de la tontería y sumergirnos ya del todo en el abismal piélago de la sandez ciega y satisfecha de sí misma! ¡Hasta el “buenismo” zapateriano tendrá que tener un límite, por los clavos de Cristo! ¿Quién rayos siente el anhelo de una lengua sensata, un postre muy saludable  o una amante prudente, ahorrativa y que siempre lleve calzado cómodo?