El híbrido

El domingo José Tomás dio el recital de toreo que esperaban los aficionados convocados en La Monumental barcelonesa, con un lleno hasta la bandera en un coso lleno de emociones taurinas. Frente a la plaza no podía faltar el clásico grupúsculo de habituales fanáticos con sus agresivas actitudes y sus insultos a la concurrencia que motivaron algunos enfrentamientos. Para conocer el verdadero talante de esos manifestantes solo había que escuchar y leer algunas consignas escritas alrededor de la plaza con amenazas de muerte al torero. Toda una sensibilidad  la de esos sectarios del antitaurinismo.

JORDI S. BERENGUER. BARCELONA

 A mí, por pura maldad mía, me gustan los toros, y uno de sus grandes méritos es la creación de tipos folclóricos tan divertidos como el del anti-taurino.  Yo creo que es un híbrido producido por el salvaje acoplamiento del odiador de ARCO con el pro-vida.

Como el que detesta la pintura abstracta y afirma que esos monigotes los hace mejor su hija de diez años, el anti-taurino negará siempre cualquier condición artística al toreo. ¿Arte? ¡Naranjas de la China! Verá más esfuerzo artístico en una textura de albóndiga sobre lecho de ortigas confitadas que en una tanda de naturales. Será capaz de admitir lo artístico en una “atrevida propuesta” teatral con bombonas de butano crucificadas y tías en bolas haciendo el pino antes que en una faena de José Tomás. De los gladiadores pro-vida ha heredado la santa ira, la furia benévola y la sagrada violencia yihadista, así como la retórica enternecedora y pomposa. ¡El sufrimiento de los pobres toritos! ¡Los sensitivos cigotos hechos picadillo en abortorios! En nombre de la vida animal o prenatal, contra el sufrimiento de cuadrúpedos y fetos, son capaces de disparar a médicos, poner bombas en clínicas o amenazar de muerte a los banderilleros.

Déjelos en paz, se lo ruego. El anti-taurino, como el vegetariano cascarrabias, Manolo el del bombo o el obispo iracundo con pancarta, tan cargados de razón y furia, son productos raciales de interés antropológico universal: propongo que se les declare Patrimonio (¿Inmaterial quizá?) de la Humanidad.