Los pantalones

Así reza la noticia: “Doce mujeres sudanesas han sido condenadas a recibir cuarenta latigazos por llevar pantalones”. Parece increíble, ¿verdad? No sé a ustedes, pero a mí los pantalones siempre me han parecido muy decentes. Por lo visto, como a algunos talibanes este tipo de prenda no les agrada, y como son así de chulos y machistas, pues la prohíben y punto. Y a la mujer que ose vestirse por los pies se le pega una paliza y todo arreglado. Faltaría más. ¡Qué se habrán creído las mujeres! Talibanes hay y ha habido en todas partes. No hace tanto que en mi pueblo…, bueno, sí, ya hace algún tiempo. Fue en tiempos del tío Paco, cuando el cura de mi pueblo, don José, abroncó desde el púlpito a una moza por llevar pantalones. 

PEDRO SERRANO MARTÍNEZ. ANTOÑÁN DEL VALLE (LEÓN). 

Así reza, sí, y eso es lo triste: ¿qué más ocurre en Sudán? Aparte de genocidio, hambre, guerra, etc., nada digno de mención, salvo los pantalones. ¿Es Sudán el único país del mundo en el que hay castigos corporales judiciales? No, qué va, los hay en muchos más: desde amputaciones a flagelación, y en algunos se llega incluso a la pena de muerte (que es aún peor que unos latigazos). ¿Cosas así sólo ocurren en países árabes con talibanes malos? No, en Estados Unidos se ejecuta con alegría. En países árabes está más extendido (pero esto también incluye a los árabes buenos, tan amigos de nuestro simpático monarca venatorio). ¿Estos castigos son machistas y sólo se aplican a mujeres? En absoluto, también a hombres. En Sudán condenaron hace poco a treinta latigazos a un tío por… ¡fumar en un avión! Sin duda es machista castigar esa conducta, pero no el castigo corporal.   

¿Estamos en contra del castigo corporal o de la conducta objeto de castigo? Yo, contra ambas cosas. Creo que debe abolirse todo castigo corporal, incluida (por supuesto) la pena de muerte. Sólo estaría dispuesto a discutir un poco sobre los azotes a los niños.  

En cuanto a la conducta, a mí no me parece punible, pero quizá a José Bono sí, por ejemplo. Hablamos de un tipo que considera poco decente ir al parlamento en indumentaria veraniega o sin corbata: parece increíble, como dice usted.